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Fran Perea: actor poliédrico

A Fran Perea se le puede entrevistar de muchas maneras, desde muchas perspectivas y enfoques. Ha trabajado mucho y muy variado y lo mismo goza de una gran popularidad que nos lleva a interrumpir varias veces la entrevista, que de una reputación como actor con mayúsculas en lo más elevado de la corte del teatro. En esta entrevista donde hablamos ante todo de teatro y de su profesión de actor, se muestra con un gran sentido del humor pero también con una gran determinación y comprometido y hasta ¡hace de periodista! La obra en la que está implicado, Feelgood, vuelve, esta vez al teatro Infanta Isabel, el 20 de agosto.

Feelgood después de pasar por las Naves del Español y girar por España vuelve a Madrid. Una obra es un ente vivo, ¿cómo está yendo Feelgood en el tiempo?Hemos ido entendiéndola mejor. Hemos estado pendientes y ha habido un control, se va posando y mejorando. Además Javier Coll sustituyó a Jorge Bosch, y eso te obliga a revisarlo todo. Si miramos al estreno es increíble lo que cambia pero también lo dice la gente que la ha visto al principio, incluso nacer y ahora. Es un equipo muy comprometido, que se come mucho la cabeza.

Feelgood forma parte del proyecto de una nueva compañía enTRAMAdos hecha con compañeros y amigos. ¿Es solo el principio?Sí, esperemos que sí, aunque Feelgood nos ha exigido mucho, al ser nosotros los productores. Además, la mayoría tenemos otros trabajos y gracias también a esto podemos hacerlo. En este paroncito, antes de entrar en Madrid, ya estamos planteándonos empezar a leer textos.

¿EnTRAMAdos es la vía que encuentras de hacer lo que quieres? Si tienes inquietud y compromiso con lo que haces, aspiras a contar cosas que se acerquen a tu forma de pensar. Cuando te contrata otra productora, no tienes esa capacidad.

Que el texto sea de Alistair Beaton, que hacía los propios discursos del Primer Ministro, Gordon Brown, aporta mucha enjundia a la cosa... Sí, porque el tío sabe cómo se cuecen los discursos políticos, cómo se manejan las cosas en las oficinas del poder. Creo que lo plasma muy bien, y además con mucha ironía y sentido del humor.

Alberto Castillo, el director, fue tu compañero de reparto en Todos eran mis hijosSí, es actor pero tiene una larga trayectoria como director. Nos costó, no te creas. No fue fácil tomar la decisión, ni para él ni para nosotros pero a mí en el segundo proyecto me gustaría que Alberto fuese director otra vez.

La obra muestra las cocinas del poder antes de un mitín político... Formaste parte de la plataforma de artistas que apoyaron a Zapatero para las generales de 2008. ¿No es el nihilismo político el camino más fácil? Yo recibí muchísimos palos por apoyar esa campaña, y estar dispuesto a asumir ese coste pues no sé si es valiente, pero sí es una decisión. La tomé pero es verdad que nunca imaginé que las hostias iban a ser tan heavies. Ha habido un cambio, de unos años para acá. La gente joven se ha dado cuenta que la política es la manera en la que se articulan las sociedades, y están surgiendo nuevos movimientos de izquierda muy interesantes. Se está tomando conciencia de que el modelo al que estamos sometidos no es el adecuado, que está produciendo mucha desigualdad en la sociedad. Yo espero que vaya a más.

¿Te arrepientes? Hay una parte de mí que se arrepiente. Sobre todo porque los costes han sido muy altos, y no me esperaba que estuviese en una sociedad tan retrógrada, en la que tener unas ideas pueda influir en tu trabajo y en el de tus familiares. Hay una parte de mí que dice “qué pena” y otra idealista que dice “lo volvería a hacer”.

¿Te defraudó Zapatero? Sí, hubo cosas que me defraudaron. De hecho nosotros fuimos parte de un movimiento, la plataforma de apoyo a Zapatero, que ha tenido una gran representación de la gente de la cultura. Y no hubo un cuidado de la cultura, precisamente. No esperas recompensa, pero si la gente de la cultura ha puesto su cara por ti, ponla tú luego por ellos y no fue así.

Como muestra la obra con la falta de principios de un gabinete de prensa de un político. ¿Te has sentido alguna vez manipulado por periodistas? Muchas veces. Buscando un titular, un resquicio donde poder abrir una llaga y hacer algo de daño. Y me han negado una entrevista en un medio por ser yo. No deja de sorprenderme. Muchos     medios de comunicación están sometidos a líneas editoriales financiadas por intereses. No es nada nuevo, y también se ve en Feelgood , cómo el poder es capaz de colarse por todas las rendijas y tocarlo todo. El poder mal utilizado, porque el poder puede ser un arma tremenda para hacer cosas estupendas, o puede ser una mano negra que enturbie todo.

Ahora que parece que se va a poder eliminar información de Google, ¿eliminarías algún contenido sobre ti? Pues no. Bueno, la verdad es que hace muchos años que no me googleo (risas). Así que…no.  Tampoco creo que tenga que arrepentirme de nada. Los pasos que he ido dando han sido los pasos que o bien he querido o bien he podido dar, y ahí están.

¿Cuánto daño te ha hecho la prensa del corazón?Bastante. No quiero participar, ni formar parte de eso. No me interesa nada.

La compañía está muy activa en redes sociales y  habéis hecho una comunicación muy diferente.Era uno de los grandes retos de Feelgood, crear un colectivo feelgoodiano, de gente que se sienta identificada y a la que le apetezca participar de una manera más activa en un proyecto teatral y mostrar la parte de atrás de todo esto. Y sobre todo crear una comunidad de gente joven que le gusta el teatro o se interesa.

Tu trayectoria en el teatro me parece sorprendente. ¿Cómo fue que José Carlos Plaza pensara en ti para Electra? El primero en Madrid y digamos que el más potente, sí. Yo quería hacer teatro y estaba esperando largo tiempo una llamada. Y fue increíble cuando me llamaron para Electra porque yo solo había hecho una obra de teatro comercial con actores de Al Salir de Clase. Con José Carlos he aprendido muchísimo porque es uno de los grandes, sabe muchísimo. He tenido la suerte de hacer dos proyectos con él y es un lugar en el que me siento muy a gusto.

En el teatro has obtenido un reconocimiento de una parte de la cultura que a lo mejor no te reconoce la parte más televisiva... Sí parece que estoy en medio de una pelea.  Hay una generación de actores que ya llevamos unos años aquí, que nos hemos formado en las escuelas públicas de teatro, o en las privadas, pero que tenemos formación, con trayectoria en el teatro local, y que de pronto hemos destacado en televisión. Somos actores y nos dedicamos a esto y podemos hacer teatro, cine o televisión y lo que nos venga.

Sí, pero luego está tu público: una parte que no conoce nada de tu trabajo de actor y otra de teatro que igual reniega de tu trabajo más popular. Es verdad. Ten en cuenta que yo hago un capítulo de B&B, la serie que estoy haciendo ahora, y lo ven tres millones de espectadores, y una función de teatro, para que la vean tres millones de espectadores tengo que hacer…. ¿cuántas? ¿diez mil funciones? En una gira normal estamos hablando de entre 80 y 150 bolos. No se puede comparar. Para mi la historia es hacer cosas diferentes y que el espectador se pueda sorprender.

Recuerdo que en la universidad los que iban al teatro eran una inmensa minoría; sin contarte un clásico o un espectáculo de danza contemporánea… Durante muchos años se ha maltratado la cultura, se le ha dado un trato duro. Y la gente ha sido educada en que la cultura no interesa. Si un ayuntamiento desatiende, no educa un sentimiento y estos años aún más, porque los presupuestos que primero han caído han sido los de cultura. Es cuestión de educación, al final.

Me hizo mucha gracia una anécdota de cuando eras pequeño, en el teatro de Málaga, cuando se cayó toda la escenografía sobre los actores. ¿Qué es lo más gracioso que te ha pasado últimamente en el escenario? Lo más embarazoso fue cuando me abrí la ceja en medio de la función de Fedra en Mérida. ¡Siete puntos! El teatro lleno, dos mil personas… y me pegué una hostia con una palangana metálica. Empecé a ver que caía sangre y dije “dios mío, esto es el fin”. Me mareé pero menos mal que no llegué a perder el conocimiento. Se me cortó la hemorragia yo creo que del chute de adrenalina.
En Feelgood le dio un algo a una señora. Nos sabíamos que estaba pasando. “Un médico, un médico”. Jorge Usón es médico. Yo le miré y él, vestido del personaje, mirándome como “¿y qué hago?”, y digo, “baja” (risas). Ella estaba bien. Retomar la función fue curioso pero el público nos dio una ovación estupenda.

Compones y cantas y ahora con la fiebre de los musicales, ¿nunca te han ofrecido participar en uno? Me han ofrecido, sí, pero no he podido hacerlo. Sí que me gustaría probar el formato.

Estas grabando la segunda temporada de B&B. Se desarrolla en una redacción de una revista de moda. ¿Serías un buen periodista, un buen crítico? Uf. No lo veo. Más que crítico sería alentador. Promover que la gente haga cosas, dar opciones. Me parece una labor muy interesante.

Te voy a pedir que hagas de periodista... ¿Qué le preguntarías a Mariano Rajoy? ¿Por qué no se tiñe la barba? O ¿por qué oscura razón tenemos el IVA cultural más alto de toda Europa?

¿A Antonio Banderas? Cuándo va a hacer la siguiente película en España.

¿A Manuela Velasco (compañera de reparto en Feelgood)? No le preguntaría nada… que no sepa ya (risas).

¿A Calamaro? ¿Para cuándo más colaboraciones?

¿A Obama? A Obama le podríamos preguntar qué hacemos con los chinos (risas).

¿Y a ti mismo? ¿Para cuándo un viaje a Argentina?

¿Qué nos recomendarías de Málaga y de Madrid? En Málaga es muy interesante lo que va a pasar a partir de septiembre, que empieza de nuevo a hacerse teatro en el Teatro Romano. De la provincia de Málaga, el pueblo de Ojén, precioso, cerca de Marbella.

De Madrid me gusta mucho el espacio Matadero y el Lambuzo de unos amigos paisanos, de Cádiz, que han abierto ya dos.   

Feelgoodestará en el Teatro Infanta Isabel (C /Barquillo, 24. Madrid). Con Fran Perea y Manuela Velasco. Del 20 de agosto al 28 de septiembre

Texto: Rubén Arribas /  Fotos: Pablo Curto / estilismo: Irene Alcón. Maquillaje y peluquería: Lorena Barrio

Créditos de las fotos:

1.- Camisa Levi´s Red Tab, pantalón denim Levi´s.

2.- Perfecto Redskins, camiseta Jockey, pantalón Levi´s, gafas wayfarer de Ray-Ban.

3.- Jersey Bershka, pantalón denim Closed, deportivas Onitsuka Tiger.

4.- Jersey Closed

Fran Perea: "Me han negado entrevistas en algún medio por ser quién soy"