Un 20 de mayo de 1890 Vincent Van Gogh se instalaba en la pequeña localidad de Auvers sur Oise tras haber abandonado un manicomio una semana antes. Esperanzas y nuevas ilusiones llenaban su maleta sin saber que, irremediablemente, dos meses más tarde acabaría suicidándose.
El tiempo transcurrido entre ambos acontecimientos supuso un período extraordinariamente fecundo en su producción y el legado de sus mejores paisajes para la eternidad. 29 de esos 69 paisajes más una representación de sus contemporáneos y amigos, los pintores Cezanne (3), Pizarro (2) y Daubigny (1), dan forma a esta especial exposición.
Obra: “Campo de amapolas” Van Gogh. Los últimos paisajes · Museo Thyssen Bornemisza · Hasta el 16 de septiembre