Asier Etxandía tiene que ser buen actor, porque cada vez que hace un papel la gente cree que es el personaje. Y no es de extrañar porque no es un producto al uso fácil de clasificar. Teatro en la calle, inolvidable y admirado maestro de ceremonias, adorado por las adolescentes de Un paso Adelante, desnudo Dante de Pandur, punky noble de Bilbao, VECINO DE USERA, músico de rock… Un artista, en búsqueda, al fin y al cabo. Ahora toca un Shakespeare, y Asier es el rey de las sombras, Oberón, protagonista en El Sueño de una noche de verano EN EL TEATRO ALBÉNIZ. Una adaptación de Juan Bosco al mundo gitano y mediterráneo dirigida por Tamzin Townsend con música de Antonio Carmona. Muy pronto en Café Solo o con ellas, una comedia de Álvaro Díaz Lorenzo y en 13 Rosas de Emilio Martinez Lázaro junto a Pilar López de Ayala.
¿Introducirte en el mundo de Shakespeare es un lujo, una tentación, un reto o un peso?
En ningún momento un peso o miedo por enfrentarme a Shakespeare, tan solo el máximo respeto. Nunca he trabajado teatro clásico, al menos desde la escuela, pero algo tan bien escrito lo hace todo fácil. Tan solo hay que poner los cinco o los siete sentidos, los que tenga cada uno. Es un lujazo.
¿Qué destacarías dentro del extenso y heterogéneo reparto de actores (Nur Al Levi, Alba Flores, Florencia Aragón...)?
La entrega, el carisma y la juventud que contrasta con el gran talento que tienen. Todos juntos creamos una especie de ritual en escena mágico, hecho con entrega hacia el trabajo total.
¿Impone el protagonismo de estar a la cabeza de un reparto así?
Tengo miedo en cada paso que doy. Pero una forma de evitarlo es reconocerlo. Tener a mi alrededor buenos actores me hace crecerme.
¿Crees que esta obra tiene la misión de acercar a Shakespeare al público joven?
Su misión es que sea entendido por todos los públicos y también los jóvenes. En ningún momento tienes la sensación de que estás viendo un clásico al que tienes que prestar máxima atención para no perderte en el lenguaje y la prosa.
Se capta todo de forma directa. Es una versión muy cercana de El Sueño de una noche de verano que tiene tanto ritmo y movimiento y es tan estética, que entra por los poros.
¿Es Shakespeare realmente inagotable?
Sí. Shakespeare hace algo maravilloso que es dar cultura al pueblo y ser totalmente comercial. Escribía para el pueblo y para todos los públicos entendiendo el teatro como un ritual. En esta sociedad lo separamos todo. Hay poca gente que se atreva a hacer teatro underground, alternativo y de experimentación intentando que sea comercial. Están separados radicalmente, cada uno por su lado. Sus comedias y sus dramas, Otelo, Hamlet, son desgarradoras pero podrían ser una telenovela.
¿Qué valor tiene lo musical en la obra?
En la obra original Shakespeare escribió canciones. Las hadas cantan temas, Puck canta temas. En la obra lo que se ha dado es ese tinte gitano y Antonio Carmona, junto con Juan Maya y Beltrán crean la música. Es muy lógico que en el mundo mágico de Oberón, Titania, Las Hadas, Puck, haya canciones y fiesta.
Shakespeare en un mundo gitano y mediterráneo es cuanto menos curioso. ¿Ha sido fácil cambiar la campiña por la playa, lo inglés por lo gitano?
Aquí tiene mucho más sentido una hoguera de San Juan y una playa de Cádiz que una campiña inglesa. Lo nuestro es la hoguera, el sonido de las olas y unas guitarras.
Abanderas un grupo musical de rock, Blue Alien’s Temple. ¿Cómo has vivido personalmente la parte musical del espectáculo?
Mi mundo musical no tiene nada que ver. Pero el flamenco, todo el arte gitano y todo lo que venga de la pasión me flipa. Mi grupo es otra cosa pero yo desde que me levanto hasta que me acuesto canto desde Maria Dolores Pradera, Silvio, Led Zeppelín o Janis Joplin. Me gusta la música y por supuesto el flamenco porque habla desde el coño, desde las tripas.
Llevas años involucrado en “Alicia” un proyecto atípico de rock-teatro que parte del mundo de Alicia en el País de las Maravillas dirigido por Juan Codina.
Si y los Blue Alien’s Temple haremos la música. Estamos todos liados con proyectos y va despacio pero con ilusión. El mundo de Alicia es para volverse loco, una catarsis cada día. No hay prisa, no es un encargo.