FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
En la morada del Dragón
El viaje iniciático supone que el hombre enfrentado a sí mismo, volviendo los ojos hacia dentro, desciende a los infiernos
EDM- Aparte del viaje geográfico, existen otros caminos hacia el viaje iniciático: ingesta de psicotrópicos, autoanálisis, alquimia, meditación...
FSD- Efectivamente, ese es el verdadero viaje iniciático, el importante, el que responde a un esquema que se repite desde la noche de los tiempos. Los cauces para emprender ese viaje son diferentes, pero fundamentalmente son las situaciones límite. Por ejemplo, a través de la ingesta de sustancias enteógenas (sustancias que permiten la percepción del espíritu dentro de uno), hongos, LSD, o bien el ayuno, la soledad, la experiencia del ascetismo, el sexo, sobre todo, la sexualidad sagrada, el tantra, el chamanismo, el arte, todos son caminos de viaje. El viaje iniciático supone que el hombre enfrentado a sí mismo, volviendo los ojos hacia dentro, desciende a los infiernos. Eso se repite siempre, en Osiris, Ulises, Eneas, se repite en lo que Campbell denomina el héroe de las mil caras, el génesis de todos los grandes héroes iniciáticos, y de todos los grandes profetas, bodhisattas, Jesuses de Galilea o Budas. Hay que bajar a los infiernos, a la tierra de los muertos, es un viaje alegórico, aunque puede ir acompañado de sensaciones físicas, y donde se resucita convertido en un hombre nuevo. Cada uno tiene que encontrar en su pecho su propio viaje iniciático para crecer desde sí mismo y alcanzar la altura a la que tiene y debe llegar.
Por José Luis Baringo
Foto: Ruben Arribas
Revista 55 (15/06/2005 a 15/09/2005)
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