Juan Ordax es el creador y Presidente de Casa Pasarela, certamen del diseño y la vanguardia en el hogar, que celebra en IFEMA su quinta edición el próximo mes de febrero. Y “creador”, un vocablo en desuso, es seguramente la palabra que mejor define a este diseñador industrial que dejó hace muchos años de diseñar objetos para diseñar proyectos, de delinear planos de muebles para crear pabellones e imaginar nuevas ciudades, un Madrid mejor.
Una personalidad muy cercana a El Duende y por eso muchas veces demorada esta entrevista, conversamos al fin con este teórico-en-acción del diseño.
De tú o de usted
por qué? Siempre de tú. Es una costumbre quizás vinculada a mi estancia en Londres cuando era joven porque de alguna manera equivale al “you”. Mi concepción atemporal también me lleva al “tú”. No me gustan las distancias.
El diseño debe ser sinónimo de…
Tarea bien hecha, de trabajo profesional. En general se aprecia, es visible, la intervención profesional y los valores que aporta la “herramienta” diseño.
El buen diseñador nunca debería…
Ser inflexible, y tratar de establecer un proceso de comunicación “inviable” con su cliente, sobre todo en países como el nuestro donde cada vez es más necesaria la fluidez con el encargo, reforzando la cultura del proyecto por parte de nuestros clientes. A veces, la verdad, cuesta muchísimo trabajo.
El consumidor en su compra de diseño debe…
Saber qué quiere y para qué. La función es muy importante, y la forma se supedita en la mayoría de las ocasiones al uso y al destinatario. Los compradores tienen en la actualidad una inclinación natural a la hora de seleccionar los objetos que le acompañan, donde el diseño ya forma parte de su vida diaria, pero también los recuerdos, los viajes, las emociones. No me gustan las casas “de diseño,” las prefiero “con diseño” y con vida, su vida.
Háblanos de tus orígenes…
Nací en Madrid, en el año 1948. Siempre he estado “pariendo” cosas, tengo mujer e hijos, y del resto, de lo que ocurrió hace años, prácticamente no me acuerdo, Voy a cumplir 60 años, soy abuelo, y me sigue gustando que las ideas se conviertan en realidad.
En tu dilatada trayectoria ¿Qué momentos fundamentales has vivido dentro de la historia del sector del mueble?
Sin duda cuando hice mis primeras colecciones que, por cierto, funcionaron muy bien. Se llamaron Dax Colection, Integral 1 y Top Line. Parece mentira que no tenga en mi poder documentación sobre ellas. Seguramente, porque en esa época, aprendí que lo mejor era tener los diseños en casa de la gente.
¿Por qué actualmente ya no estás diseñando?
Sigo diseñando, no objetos sino plataformas para el desarrollo del diseño. Caí en la cuenta de que era un elemento imprescindible para la difusión y apoyo a diseñadores y empresas, y en eso estoy en los últimos años.
¿Es posible que podamos ver en un futuro productos y muebles con tu firma?
Yo creo que sí, me gustaría, pero necesito tiempo y tranquilidad. El año que viene… Sería una buena señal.
Parecemos vivir el fenómeno del Low Cost. Aerolíneas, franquicias de moda, tecnología y también muebles a bajo coste… ¿Qué está ocurriendo? ¿Cómo afecta esto a las grandes marcas y diseñadores en su sector?
Es un movimiento lógico de nuestro tiempo y desde luego que afecta, pero en mi opinión positivamente. Tenemos que desarrollar más productos básicos, es un buen territorio para el diseñador. La industria es la clave y su competitividad.
¿Como proyecto en qué pilares se sustenta la creación de Casa Pasarela?
Casa Pasarela es una respuesta al presente y futuro de un amplio sector de la casa, donde el diseño, la marca empresarial, el diseñador y la distribución serán sin duda los ejes productivos y comerciales del futuro. Todo ello acompañado de la comunicación como elemento imprescindible.
¿Qué supone Casa Pasarela en el sector del diseño del mueble en nuestro país?
Haber hecho posible lo imposible. Crear desde Madrid una alternativa sólida, y que las miradas del diseño internacional dieran un giro de cabeza, y entendieran que Madrid ya es una de las capitales de la innovación. De todas maneras nosotros no sólo hablamos del mueble, aunque es un protagonista primordial.