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Maria de Medeiros

MARÍA DE MEDEIROS

Entrevista a...

Inquieto compromiso

Conocida como actriz y cantante portuguesa, muy pocos saben de las otras facetas de María de Medeiros (Lisboa, 1965) como directora de cine y guionista. Su cara (peculiar) y su comprometida visión de la vida y el arte despiertan la envidia (sana) de aquellos que huyen de lo masivo para dejarse llevar por el camino menos transitado. Su primera aparición en un largometraje, Silvestre (1982) de Joao César Monteiro, tuvo lugar a su regreso a Portugal (pasó su infancia en Austria), cuando la actriz apenas contaba con quince años.

A los dieciocho se trasladaba a vivir a Francia, país donde reside actualmente, y se volcaba en el teatro. Su andadura, en esto de la interpretación, recibía su empuje definitivo con Elvire Jouvet 40, bajo la dirección de Brigitte Jaques, una de las directoras escénicas francesas más destacada. Pero, si hemos de ser sinceros, su verdadero lanzamiento internacional como actriz vendría de la mano del genio pulp cinematográfico Quentin Tarantino, en 1994. Aunque también han tenido su lugar, cinematográficamente hablando, Isabel Coixet, Chantal Akerman, Manoel de Oliveira y Bigas Luna, entre muchos otros, para los que ha hecho papeles que hoy en día resultan inolvidables (será su cara, sus gestos, su interpretación o ese aura que desprende, pero lo cierto es que deja huella). Sin duda, María es admirada por su atípica trayectoria profesional, pero también querida. No en vano, ha recibido el premio Gérard Philippe (1990) y la “Copa Volpi” a la mejor actriz en el festival de Venecia (1994) por su interpretación en Tres hermanos de Teresa Villaverde. Se hizo también con dos Globos de Oro a la mejor interpretación en Portugal por Adán y Eva y Capitanes de Abril, película que, además, dirigió. En 2001, fue nombrada Caballero se las Artes y las Letras en Francia. ¿Se puede pedir más? Sí, señores, una mente inquieta nunca para y en mayo podremos ver por España a María de Medeiros de gira con su disco A little more blue, una recopilación de canciones de resistencia a la dictadura militar brasileña con sentidos e íntimos homenajes a iconos de la historia de la música como Milton Nascimento y Chico Buarque. No en vano, es hija del compositor de música clásica António Vitorino de Almeida.

Tu último trabajo como actriz ha sido en Riparo (refugio) del italiano Marco S. Puccioni donde ha interpretado a una lesbiana. ¿Crees que los gays son retratados correctamente en el cine o ya es algo superado?

Yo no diría que mi papel sea el de lesbiana, no es el tema central de la trama. La película tiene varios niveles de lecturas. Uno es el de un triángulo amoroso complicado, pero por otra parte es una película que trata de temas de la Europa de hoy, de la inmigración, la relación de los países ricos con los países pobres, las existencia de clases… Es una historia muy rica. Lo de ser gay o no es algo anecdótico, ya superado o eso me gusta pensar.

Como actriz, ¿qué papeles te interesan?

No pienso mucho en términos generales. En general, recibo los guiones, hago una lectura bastante intuitiva y me planteo si puedo responder a ese papel o no. De alguna forma, me gustan los que no tienen “tipo”, los que son atípicos.

Capitanes de abril fue tu ópera prima cuyo centro de atención era la revolución de los claveles. ¿Has pensado en ponerte nuevamente tras las cámaras?

Sí, tras Capitanes de abril hice un documental sobre la relación entre los artistas y la crítica, Je t’aime moi non plus, que en el fondo era una excusa para hablar de ideas y temas alrededor de la estética, sobre cómo nos llega una obra de arte, cómo la percibimos y las reacciones que provoca. También he seguido haciendo cortometrajes y, ahora mismo, estoy escribiendo un nuevo largo, pero tengo conciertos casi todos los fines de semana y acabo de finalizar mi trabajo en la serie Venus y Apolo del Canal Arte (un canal muy especial, porque es cultural y sin publicidad). En fin, mucho trabajo, por eso voy despacito con mi nuevo proyecto como directora.

Se intuye que eres una persona muy comprometida con la realidad, no sólo a la hora de seleccionar tus papeles, sino a la hora de dirigir e incluso en el momento de elegir las canciones de tu primer disco.

Sí, bueno, Gilberto Gil o Caetano Veloso son personas comprometidas con la reflexión y no se dejan llevar por la alienación general. Me gusta que el arte sea despierto y eso puede verse en la música brasileña. Especialmente en los años 60, cuando Brasil estaba bajo una dictadura militar y, en la música, se notaba un compromiso con ciertas ideas.

Actriz, directora, guionista, cantante… ¿Qué más se puede pedir?

De alguna forma creo que todo esto está interconectado. Me parece, por ejemplo, que el montaje en el cine es de las actividades más musicales que existen. Es más, me gusta mucho pensar que la propia obra de arte elige por sí misma su forma de expresión (como canción, como película, como novela…). Por otra parte, crecí en un ambiente en el que todos mis amigos hacían muchas cosas. Yo no soy un caso aislado. Igual se debe a que somos los hijos de la generación que hizo la revolución cultural y todos nuestros padres fueron siempre muy libertarios, muy comprometidos y nos hicieron crecer en esa idea de la libertad de expresión.

¿España y Portugal se dan la espalda?

Creo que la situación entre España y Portugal está mejorando y, realmente, los españoles han contribuido mucho para conseguirlo. Por ejemplo, la relación que tienen muchos lectores con Saramago…. Hoy en día, ya no se puede decir que nos demos la espalda. Lo que pasa con Portugal, desafortunadamente, es que no se distingue por su apoyo a la cultura. Sin embargo, con Capitanes de abril me beneficié de un momento mágico, de un intervalo de la Historia (los años 90) en el que Portugal se entusiasmó por sus propios artistas y, de repente, se vendieron muchísimos libros de autores portugueses, hubo un verdadero boom con la música portuguesa y un enamoramiento de la gente con el cine portugués. Eso respondía a una cierta política cultural de apoyo a la cultura portuguesa, cosa que se ha perdido. La propia prensa de Portugal es la responsable de una desvalorización sistemática de la producción artística portuguesa. Menos mal que en el extranjero se valora nuestra cultura.

Más info: www.mariademedeiros.net


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Por Flor de Corleone
Foto: Joao Silveira Ramos
Revista 82 (15/02/2008 a 15/03/2008)


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