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Marta Etura, para muchos la actriz más prometedora del nuevo cine español con trabajos como Azuloscurocasinegro

Marta Etura

Entrevista a...

Para muchos la actriz más prometedora del nuevo cine español

Para seguir con “la crítica” de este Duende y sin miedo en caer en la adulación, la interpretación de Marta Etura es inaudita para una actriz de su juventud y poca experiencia sobre las tablas. Casi insultante porque es de esas que dañan, que se retienen, que son desnudas y a corazón abierto y que asumen con valentía un enorme desgaste emocional a cambio de regalar emociones al espectador. Cierto es que detrás, anda la mano de la maestra de maestros, Cristina Rota.

Esta donostiarra de voz dulce, mirada tímida, sonrisa concisa, movimientos frágiles y velada inseguridad es una bestia interpretativa amorfa, con hambre y con mil cabezas. Al tiempo.
 
¿Cómo se lleva que muchos te definan como uno de los más sólidos talentos interpretativos de toda una generación?


Me halaga mucho. Es muy gratificante escuchar que tu trabajo gusta, que la gente confía en ti, pero intento no darle demasiada importancia porque el día a día es otra cosa. Yo quiero crecer como actriz y como persona. Es una profesión que supone mucho sacrificio y esfuerzo y oír cosas así ayuda.

Cristina Rota es uno de los mayores catalizadores de actores en nuestro país. ¿Qué tiene de especial su escuela?

Es la escuela donde me formé y el cariño es especial. Durante cuatro años, imagínate, pasa de todo, aunque al final siempre recuerdas lo bueno. Aprendí mucho de interpretación pero también a saber estar. En La Katarsis del Tomatazo los alumnos interpretan ante público real y a mi eso me vino muy bien. Con Cristina he mantenido mi relación y siempre, para todos mis trabajos, cuento con su opinión y punto de vista.

Y fue precisamente allí donde te descubrió Joaquín Oristrell para tu primera película.

Tuve mucha suerte. Joaquín Oristrell escribía una película sobre una escuela de interpretación. Vino a alimentarse y entonces cogió a varios actores. Gracias a él y a su generosidad pude dar el salto tan rápido. Como ves todo está como muy unido a la escuela.


¿Cómo fue la elección de tu personaje?

Me llamó Cristina y me dijo “me gustaría que te leyeras la obra y me contaras qué te parece”. Me adelantó que había pensado en mi pero que el personaje era unos diez años mayor que yo, por lo que buscaba actrices de más edad. Fue después cuando me llamó y me dijo “no encuentro ninguna actriz de la edad que quiero y prefiero trabajar contigo porque sé como funcionas y que puedo sacar de ti”.

¿Entonces quién cambia de edad, tú o tu personaje? En un principio se quiso maquillarme y vestirme para aparentar más edad. Pero en teatro los tiempos de cambio de escena tienen mucho valor y era imposible. Se ha trabajado para que encaje dentro de la edad de la mayoría del grupo, aunque parezca más joven.

¿Y cómo es ese personaje?

Es un personaje con una historia durísima. Me ha costado muchísimo porque suponía viajar a lugares tremendos. Habla y critica el abuso de poder. Se sitúa en el golpe militar que hubo en Argentina en el 73, pero hay una voluntad por parte de todo el equipo, de que sea atemporal. Es una situación que se ha vivido en otros muchos momentos a lo largo de la historia y en otros muchos lugares. Critica cualquier sistema político donde no exista libertad para el para el bando contrario. Además me pareció muy interesante desde el punto de vista humano, porque cada personaje es representativo de las diferentes actitudes que el ser humano adopta en estos Estados de semejante crispación. Cuando se avecinan cosas horribles hay indicios que al ser humano le cuesta mucho ver porque no quiere verlo, huye del horror. Mi personaje es muy bonito porque representa la ingenuidad y la inocencia. Por ello se llama Despertares, porque a mi personaje, lo que le sucede en la obra, es que despierta, aunque desgraciadamente demasiado tarde, cuando no hay posibilidad de rectificar.

¿Hacer teatro es una obligación para un actor que quiere crecer?


Para mí sí. Más que una obligación es algo necesario. No sé si es donde más se crece, pero evidentemente en el teatro el actor goza de una libertad que no existe en el cine, donde el actor está supeditado a la técnica que tiene muchísima presencia. 

Pero en pleno éxito en la gran pantalla, debe de ser muy fácil acomodarse…


Si porque el teatro da miedo. De hecho he tenido varias ofertas y nunca me he atrevido. Yo empecé en el cine y entonces aprendes a dominar la técnica, el ambiente y a hacerte cómodo. Después de siete años en cine estaba muy cómoda y cualquier cambio en tu vida siempre da miedo. Me decidí porque venía de la mano de Cristina y si quería hacer teatro esta era la obra para empezar. Se que hay una persona detrás que no me va a dejar hacer mal mi trabajo y esto me hace sentirme muy protegida.


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Por RUBÉN ARRIBAS
Foto: REBECA GARCÍA
Revista 73 (15/04/2007 a 15/05/2007)


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