Su nombre va unido a la fotografía de moda de las últimas tres décadas. Paolo Roversi ha trabajado en millonarias campañas publicitarias, colaborado con los más prestigiosos diseñadores y publicado seis libros hasta la fecha -Studio, Libretto, Nudi, Al Mukalla, Angeli y Una Donna-. A los 60 años, el artista italiano sigue intentando desentrañar el misterio de la belleza.
Su ideal de mujer elegante, vulnerable y enigmática se mantiene constante en el caprichoso mundo de la moda, sobre todo desde que en los años 80 comenzara a experimentar con polaroids de gran formato. Convertidos en su rúbrica, los retratos ligeramente desenfocados por la cámara de 8x10 dotan de alma a una industria marcada por la banalidad.
Dice usted en su página web que se enamoró de la fotografía a los 17 años durante un viaje por España. ¿Dónde fue y qué hizo despertar su interés por la imagen?
Era mi primer viaje en solitario y decidí recorrer España. En tren, autobús y avión fui a Barcelona, Madrid, Sevilla, Córdoba, Cádiz, Algeciras, Granada, Valencia y Barcelona de nuevo. Por aquella época me consideraba un poeta y siempre llevaba en el bosillo un pequeño cuaderno para tomar notas. Hice fotos con una pequeña Minolta de 35mm que me había prestado mi tío e inmediatamente me sentí más atraído por las personas que por los paisajes o monumentos. Recuerdo muy bien una de ellas, un hombre vestido de negro caminando junto a una pared blanca medio en sombra medio en sol: “Sol y Sombra”. Al volver a Ravenna hice de esta foto mi primera copia a gran escala. Me encantó.
Comenzó su carrera profesional como fotoperiodista en la agencia de información gráfica AP. ¿Cree que ese bagaje influyó en su forma de entender y trabajar la fotografía de moda?
El fotoperiodismo es una gran experiencia y una muy buena escuela para cualquier tipo de fotografía que uno quiera explorar más adelante. Yo llegué al mundo de la moda por casualidad y quedé inmediatamente seducido por ella. Pero no he cambiado, para mi la fotografía nunca ha sido sólo un reportaje o un testimonio sino, sobre todo, una revelación.
¿Y cómo fue esa transición desde la fotografía documental a la de moda? ¿Qué fue lo que le sedujo de la fotografía de moda que le hizo abandonar el reportaje gráfico?
Fue un paso natural y fluido. Lo más emocionante fue descubrir la posibilidad de experimentar con distintas técnicas y luces, aunque mi atención ha estado siempre centrada en el retrato.
¿Qué pretende capturar cuando está frente a su modelo?
No lo sé, de verdad, porque cada vez es diferente. Incluso no estoy seguro de si soy yo quien captura algo de mi modelo o es la modelo quien captura algo de mí. Cada fotografía es un encuentro, un intercambio.
Asistió al fotógrafo británico Lawrence Sackmann, ¿qué aprendió de la experiencia?
Viendo cómo trabaja un artista pueden surgir revelaciones, sentimientos, actitudes que no se aprenden en los libros.
Descubres lo importante que es arriesgarse, ser honesto y espontáneo, tener aspiraciones reales y, sobre todo, ser libre.
¿Quienes son sus fotógrafos favoritos?
Me encanta la fotografía y admiro el trabajo de muchos maestros, he crecido y me he educado con las imágenes de Nadar, (Julia Margaret) Cameron, (August) Sander, (Eugene) Atget, (Diane) Arbus, (Robert) Frank, Weegee, (Paul) Strand, (Manuel) Alvarez Bravo… Podría seguir, somos una gran familia…
Su último libro, ‘Studio’, es el más personal de los seis publicados hasta el momento. Muestra usted en imágenes el que ha sido su segundo hogar durante los últimos 25 años, su estudio. Además nos enseña su cámara, sus luces, sus fondos… ¿Queda algún secreto por revelar sobre su técnica?
No tengo ningún secreto, ninguna receta especial. Quizá la única fórmula es que no tengo apego por ninguna en concreto.
Sin embargo, quienes han tratado de copiar su estilo no han conseguido captar la esencia que sus fotos transmiten. Quienes quieren hacer sus propias fotografías deberían poner dentro de la cámara una película que les guste y también un pedazo de su corazón, y no del de otra persona. Después se acopla bien la cámara sobre un trípode y éste se fija firme en el suelo para así mantener el espíritu completamente libre.
Lleva 25 años intentando fotografiar la belleza. ¿Podría explicar en palabras qué significa para usted el concepto de belleza?
La belleza es para mí un gran misterio. Me fascina. Me sigue emocionando esta búsqueda de una verdad improbable y cuanto más me acerco a ella más profundo es el misterio. La luz y la belleza me llegan como sentimientos y emociones misteriosos que son la energía de mi trabajo. I Las fotos pertenecen a la exposicion 'Face of Fashion' sobre retratos de moda, abierta al publico en la National Portrait Gallery de Londres (15 feb-28 mayo 2007)