Zwick también se quiso implicar personalmente en la película. Fueron muchos meses de trabajo en Mozambique en los que estableció lazos. “Me gustaba la idea de que una gran producción cinematográfica dejara dinero para los lugareños. Después, hemos montado una fundación para seguir ayudando. Pero hablar de este tema resulta algo intrascendente porque los problemas son tan grandes que nuestra aportación ha sido una gota de agua”.
Con un presupuesto de 100 millones de dólares y una superestrella como Leonardo DiCaprio encabezando el reparto, Diamantes de sangre es con toda seguridad la película más cara jamás realizada por Hollywood sobre los males de África. De momento, el esfuerzo ya ha sido premiado con cinco nominaciones al Oscar, entre las que destacan sendas para la pareja masculina protagonista: Leo y el estupendo Djimon Hounsou. Sin duda, más de uno se quedará sorprendido al ver al protagonista de Titanic en el papel de un cínico mercenario que es a la vez protagonista y malo de la película. “Es un actor muy comprometido, muy concienzudo en su trabajo. Es increíble lo mucho que se preparó para el papel. Después, en el rodaje, me sorprendió que no buscara destacar en ningún momento. Él se preocupa por el conjunto y actúa como una pieza, no intenta brillar y así es como lo consigue”.
Tanto para Edward como para Leo, rodar en África fue una experiencia nueva. El contacto con la miseria, los transformó. Zwick describe así el proceso que siguió: “Rodamos en Mozambique, que es el país con la tasa de natalidad infantil más alta del mundo. Primero tiene un efecto muy potente y lo primero que sientes es culpabilidad. Después, se le añade la vergüenza. Hasta que te das cuenta de que es una reacción muy egoísta y te das cuenta de que lo que tienes que pensar es simplemente qué puedes aportar”. Lo que hizo Edward fue, primero, gastar dinero a toneladas en África. Y segundo, hacer una película, discutible quizás, pero que desde luego ayudará al conocimiento de la realidad de África. Es mucho más de lo que puede decir cualquiera. Yo, por lo menos.