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En ¿y tú quién eres?, de Antonio Mercero. José Luis López Vázquez y Manuel Aleixandre encarnan a dos hombres que ven cómo se desmorona su pasado por el alzheimer.

JOSÉ LUIS LÓPEZ VÁZQUEZ

Entrevista de cine

Maestro por instinto

En ¿y tú quién eres?, de Antonio Mercero. José Luis López Vázquez y Manuel Aleixandre encarnan a dos hombres que ven cómo se desmorona su pasado por el alzheimer. Y aunque se queje, con razón, de que en España nos olvidamos pronto de nuestros mayores, tantas memorables interpretaciones a lo largo de más de 50 años serán lárgamente recordadas.

Mercero se acordó de usted...

Con él, desde los tiempos de La cabina y Ese señor de negro ya he tenido contacto siempre. Es una persona ponderada y lo paso siempre bien. Es un buen amigo, además. Es tema grave el alzheimer, pero aquí está en clave un poco de humor, no han buscado lo tenebroso de la enfermedad.

Usted tiene buena memoria.

¡La tenía! Creo que siempre se va deteriorando. No veo ni oigo como antes, y me canso. Son 85 años…

Echando la vista atrás… (interrumpe)

No hay que echar la vista atrás. No he sido nunca melancólico ni echo de menos nada. Me avengo al momento. Además, el pasado es inamovible.

¿Entonces, no podremos leer sus memorias?

Me están tentando, pero es complicado porque hay que hacer memoria, y surge a borbotones y hay que tener siempre un cuaderno a mano...

Luis García Berlanga contaba a El Duende hace cuatro años su gag favorito: cuando le vio a usted en un descanso  del rodaje de El verdugo midiendo la cabeza del niño...

Con Luis he tenido muchísima afinidad. Me ha dejado absoluta libertad y me decía, “oye, ¿cómo vas a hacer esto?”, y yo le decía, “no lo sé, Luis, vamos a ver cómo va el plano y cómo sale...” Siempre pude estar en sus películas, excepto en Bienvenido Mr Marshall, pero como en ese momento yo no era nadie el jefe de producción me quitó de en medio. En El verdugo iba a hacer el personaje central, pero se fue de presupuesto y el productor habló con los italianos, y ya se sabe que, como los franceses, cojen la mejor tajada (el papel fue para Nino Manfredi). Lo mismo que me pasó con Ferreri cuando empezó a estudiar con Azcona El castillo, de Kafka, y no lo pudieron hacer porque se subía a unas alturas... A Luis le  tengo mucho reconocimiento. Con todos me ha pasado, José María Forqué, Mariano Ozores... Siempre me tuvieron en cuenta. No he pedido nunca hacer una cosa, sino que ha venido a ofrecérseme, y me ha pasado desde que debuté en el teatro profesional con Luis Escobar en el María Guerrero.

Pero había que estar ahí... Me acuerdo cuando me propusieron La cabina. Me insistieron, pero yo estaba ya comprometido. En un momento del rodaje que estaba haciendo cerca de Madrid (ese año participó en diez producciones) empecé a leer el guión... Llamé a mi agente artístico: “ponte al habla inmediatamente con esta gente, ¡esto es verdaderamente extraordinario!”. Siempre he sido consciente de lo que tenía entre manos,  pero nunca lo he buscado.

Usted no estudió interpretación...

Nuestra generación no es actores de método. Somos actores por instinto.

¿Pero crea uno su propio método?

Yo he estudiado mucho cada personaje, me he preocupado, y buscado, pero no he dicho “un momento...” (con la mano en la frente y aspaviento de estar concentrado). Hay que ser consciente de qué estás haciendo, pero sin exageraciones. Todo lo he hecho  relajado. Yo veía a la gente que hacía cosas, se tiraba por los suelos, lloraban... A mi me enseñaron que hay que tener una recamara, que no puede uno agotarse. Tú haces una escena tremenda, de rodillas, que lloras, y luego, si no te ven , te ríes, te mondas. Eso es lo bueno. Y luego te levantas y saludas.

¿Algún reto especial?

Me dio un poco de miedo meterme con Mi querida señorita, pero había un equipo estupendo. En la escena que tenía que correr por la playa pedí que la hiciese también una doble. En la proyección me dejaron escoger, y allí dije, hombre yo creo que esa es la toma buena y dijo (Jaime de Armiñán) “pues ese eres tú”.

¿Por qué da pena hoy la comedia?

Es una cuestión de talento e ingenio. No hay comediógrafos y guionistas. Otra cosa que echo mucho de menos es la prosodia, no existe. Yo no entiendo a los actores. Hombre, tengo el defecto auditivo, pero es que se habla de una manera que no se coordina. Yo he hecho una película en la que no entendía nada, hablaba cuando veía que ellos se callaban.

¿Por qué esta sociedad olvida a sus mayores?

Es una condición nuestra, como la envidia, el olvido, el desprecio. Los españoles somos dejados. En mi caso recibo muchísimas muestras de simpatía y cariño, cosa que agradezco mucho. Ya sé que no ejerzo, no tengo nostalgia. Lo que he hecho ahí está, que juzguen los que vengan.

¿Sigue aprendiendo?

La vida y los sistemas cambia pero siempre se aprende. Hay que estar con el espíritu y con los ojos abiertos.

¿Y tú quién eres? Se estrena el 21 de septiembre.


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Por Javier agustí
Foto: Belén cerviño
Revista 77 (15/09/2007 a 15/10/2007)


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[ Comentarios ]

Por rafa:
Este señor es un mostruo, aunque no es de mis actores españoles preferidos es un actor como la copa de un pino. Muchos deberían aprender de él. señoriiiiiito saludos.
2007-10-19 13:36:53

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