En ningún lugar, y en casi todos los que están en el mapa de lo alternativo. Charades, ya sin el artículo que las precedía, se visten de largo en la barcelonesa Bcore con un segundo disco que, como dice la hoja de prensa – y por eso se dice a discreción-, suenan a las The Breeders más ácidas, que, a falta de referentes claros, pasan por lo que es En ningún lugar: un disco de rock rápido entre el amor y la desazón de mil cotidianeidades.
La fórmula funciona, y bien; pero mejor buscarle las cosquillas en breve, les sentaría aún mejor. Se atisban intenciones e ideas, que por algo cruzaron el charco de la mano de Kill Rock Stars, lugar de fervorosa solera.