Icono de la música inglesa, Nick Lowe puede permitirse hacer el disco que se le antoje sin necesidad de recurrir a la supuesta imagen que le hizo popular a final de los 70, la de punk-rocker con pedigrí.
Lowe arrastra toda una serie de tópicos de la escena punk como intérprete y productor, que no hacen honor a su primigenia pretensión: la canción pop de tres minutos, como veinte años antes formuló Joe Meek. Ahora, con casi sesenta años, At my age parece que tenga que sonar a cierta resignación, pero Lowe ha formulado un tratado, sencillo y seductor, de elegante smooth-pop que rezuma a jazz de media noche y traspira maneras melódicas del country. Embriagador.