Hay una serie de voces de la Americana que no sólo no pasan de moda sino que validan su propuesta disco tras disco. Lucinda Williams está a la cabeza, no cabe duda, pero Rickie Lee Jones no le anda a la zaga.
Jones siempre se ha movido mejor en el terreno que linda con el blues y no con el rock, como la Williams, pero en su debut para New West, el mejor sello de música de raíz americana, se deja seducir por el rock espontáneo, por la música que se mira en los variopintos textos de los evangelistas norteamericanos, por la pura improvisación del folk de corazón. De hecho, el gran reclamo de este disco es que son las palabras y no el sonido la fuente de inspiración, algo que no se veía desde los tiempos de Joni Mitchell o Joan Baez. Genial.