Las discográficas y los escenarios se renuevan constantemente con nuevas entradas de artistas que intentan encajar en la sorpresa, pero son pocos los que lo consiguen.
Lourdes Hernández es una excepción que con una voz altamente hipnotizante, folk acústico con cierto poso pop y una extensa colección de imágenes de lo cotidiano y de sus pequeños detalles repartida en doce bellísimas canciones, nos ha encendido los oídos y hemos recobrado el brillo en los ojos. Emoción hasta la saciedad en su primer disco.