La Wright es perra vieja, por mal que suene, pero ésta encontró la inspiración hace muchos años, entre referencias en pequeños y exquisitos sellos, o en grandes intentos para compañías de solvente abolengo como Quartestick, la que da voz a los ingeniosos del rock contemporáneo, y en su momento a Calexico, valedores de Wright.
En su sexto disco de estudio, toca todos los palos sofisticados, como el folk oscuro, el cabaret, el rock’n’roll disciplinado, o se escora hacia el pop dinámico, quizá la pieza clave para mantener un atento cuidado en no cruzar las fronteras estilísticas. Wright mantiene una soberana elegancia que tanto encaja en un porche en la America de los años 30 como para ilustrar la poética de lo que nos pasa hoy en día.