Neil Hannon vuelve a recuperar las ganas de hacer algo grandioso. Parece que aquel sobrio
"Regeneration" le aburrió, porque vuelve sobre los ampulosos pasos de
"Fin de siècle" (1998) y trabajos anteriores, con orquestaciones de infinitos y recargados arreglos.
Ni siquiera las colaboraciones puntuales de músicos más comedidos como Yann Tiersen o Lauren Laverne han controlado su barroco afán. Esto no quiere decir que el disco no sea bonito, que lo es, quizá tanto que por momentos empalaga, y que su voz no sea prodigiosa, que lo es.
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Por JAM
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Revista 42 (15/03/2004 a 15/04/2004)