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Blanca Portillo protagoniza esta versión teatral de la novela de Virginia Wolf.

Poco más de 160 páginas le han bastado para narrar Permafrost, una de las sensaciones literarias de los últimos meses, que ha vendido más de 10.000 ejemplares.

El próximo 25 de marzo se celebrará en Madrid la segunda edición del Festival Cine por Mujeres.

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Cristina de Middel. Entre la realidad y la ficción

Por Paloma F. Fidalgo

Cristina De Middel (Alicante, 1975) reinventa el concepto de fotografía social con imágenes de contenido reivindicativo pero estética onírica y divertida. Estará en Photoespaña 2015 con This is What Hatred Did, una serie hecha en una paupérrima zona de África.

Esta frase es suya: 'Creo que hacer buenas fotos ya no basta' 
No estoy diciendo que las fotos tengan que estar mal hechas, pero en el momento social en el que nos encontramos, con la tecnología de la que disponemos, tenemos que dejar de prestar atención al medio. Hasta ahora, la técnica, la herramienta todavía podía sorprendernos. Pero ya no tiene sentido hacer algo puramente documental, realista.

Es una evolución que la industria del cine asimiló hace mucho tiempo. En los orígenes del cine, al principio, la gente escapaba corriendo de la sala al pensar que el tren que salía en pantalla la iba a atropellar. Hoy la técnica se ha ido refinando, y hasta hacemos cine en 3D. En fotografía, el proceso ha sido mucho más lento. Pero ha llegado el momento de fijarnos en qué queremos contar, y no en cómo lo contamos.

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La mezcla de realidad y ficción es una constante en tu trabajo
Sí. Cuando hice Poly-spam en 2009, aún trabajando en un periódico antes de marcharme de España, quería explorar hasta dónde se creía la gente las fotos, a la vista de lo que se manipulan las imágenes, ya incluso con el subjetivo encuadre que toma el fotógrafo de una escena real.

La serie resultó muy divertida, porque ilustraba con imágenes esos mensajes spam que recibes de lugares remotos. Son mensajes que en principio no te crees, pero al tener la foto al lado, los espectadores dudaban o directamente se los tragaban. Hasta alguien tan cercano como mi jefe me preguntó cuándo había estado en Togo.

En cuanto comprobé que podía jugar a tantos niveles con la realidad y la ficción gracias a la fotografía, me froté las manos. No obstante, en cuanto al estilo, no creo que el mío esté tan definido. Escojo un lenguaje diferente en función de la historia que vaya a contar. Sí me identifica una paleta de colores habitual, porque no combino bien los colores y siempre intento mantenerlos en mi zona de control, en tonos desaturados. Incluso busco localizaciones que no me provoquen el estrés que siento cuando veo muchos colores juntos.

¿La fotografía ha de tener un contenido social? 
El arte es una forma de comunicación, por tanto cada persona dirá lo que le dé la gana y como le dé la gana. Para mí, el canal que me abre la fotografía, que además se comprende sin demasiada intelectualización, prefiero utilizarlo para enviar un mensaje que pueda cambiar las cosas que están mal o al menos abrir los ojos.

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Afronautas tuvo algunas reacciones en contra.
La verdad es que esperaba más. Solo recibí dos críticas fuertes. Es un proyecto que habla del racismo, de la manera como vemos África y de nuestros clichés. Y todo nació de querer alejarme de la fotografía documental, porque creo que se basa en hacernos sentir culpable. Yo he dejado de creer en ese tipo de mensaje, y quiero crear una especie de Caballo de Troya, lanzar un mensaje escondido en imágenes que atraen por su estética y pueden resultar divertidas.

Hay un ejemplar de Afronautas que se vende en Internet por más de 2.000 € 
Eso es algo que está fuera de mi control. Posiblemente sea un libro bueno, pero no creo que cueste ese dinero, y a mí jamás se me ocurriría ponérselo. Fue un libro autoeditado y tenía una tirada limitada, y como lo destacaron en varios medios como el mejor libro de fotografía de 2012, se agotó muy rápido. De ahí que alcance ese valor que no creo que tenga per se.

Martin Parr es muy fan de ese libro.
Seguramente sea el responsable de que cueste tanto (risas). Habló muy bien de él, de ahí que llamara la atención. Le debo todo, posiblemente no me estarías entrevistando de no ser por él.

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Disparar a la conciencia