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Sobre Jazz. Por Jorge Pardo
 
Por Jorge Pardo. Fotografía: Juan Laguna
 
'Prohibido hablar de la cosita' (genial prohibición en un cartel de un bar de Sevilla). El blues es una expresión, un canto, un grito que nace de la necesidad de un individuo de contar y cantar sus circunstancias vitales, sus alegrías y sus penas. Y las diferentes formas y cantos del flamenco, seguramente nazcan con idéntica vocación, como también, supongo, muchas otras obras de arte. Son expresiones que, desde la más íntima individualidad, trascienden a la colectividad, y se convierten en tradición de los pueblos y las culturas.  
 
A mí me resulta muy curioso este viaje que nace de lo más propio y visceral de un sujeto y alcanza al mundo, a lo global. Y luego tiene un viaje de vuelta, de nuevo hacia la intimidad, impregnado de las diferentes formas musicales de los lugares por donde ha ido pasando. No tengo intención de hacer un estudio musicológico o etnomusicológico, o como quiera que se llame esa ciencia. No tengo estudios ni datos para ello. Pero sí tengo intuición y observo lo que me pasa, y lo que pasa a mi alrededor. Y extraigo conclusiones.
 
Y creo que intentar contestar esa pregunta de cómo está el jazz en España, o de cómo está el flamenco, una pregunta que en el ejercicio periodístico es muy recurrente, es imposible si eres un tipo cabal y honrado. O una locura si te la tomas en serio. Pero la mente humana no cede, le gusta dar con las respuestas a sus preguntas vinculadas a lo social, a lo colectivo. El hombre intenta homogeneizar lo individual para comprender lo común. Yo no quiero caer en ese laberinto de pensamientos y conceptos complejos. Pero sí contar parte de mi experiencia personal. 
 
Un día cualquiera, sales a la calle después de que no se haya formalizado un contrato que deseabas. Te encuentras a un colega. Y hablando de todo, surge… La pregunta. '¿Cómo va la cosa?'. Dependiendo de tu temperamento, puedes contestar: 'La cosa está fatal'. Si eres más optimista, dirás: 'La cosa está regular. Y sin darle demasiadas explicaciones, le devuelves la pelota: '¿Y a ti, cómo te va?'. Suponiendo que él haya conseguido ese contrato que a ti se te ha resistido, te contestará: 'Pues parece que voy algo mejor últimamente'. Eso, si es prudente. Si no, exclamará: '¡De puta madre!'. Aunque no es solo en la órbita laboral donde se producen estas metamorfosis de los estados emocionales. También la creatividad está sometida a ellos.
 
Y así se suceden los días. Y unos días llueve fuera. Otros días hace sol. Imagina que un científico tuviera que precedir la temperatura de varias galaxias al mismo tiempo. La respuesta a cuál es la salud del jazz podría ser… Cuando yo me resfrío, hace sol en Teruel. Un joven talento en Nueva Zelanda, ha resuelto brillantemente un tema, mientras que a otro, en Brasil, le han cancelado tres conciertos. En el planeta X23s/F bis se está popularizando una nueva tendencia del fandango, y sin embargo en la luna del planeta vecino, no saben tocar por bulerías. Tampoco sabemos si Schrödinger se ha enterado de si su famoso gato está vivo o muerto. No tenemos ni idea, si quiera, de si alguien ha destapado la caja para tratar de averiguarlo. 
 
Además, es tan bello, electrizante, enigmático y penetra tanto en nuestro interior un quejío, que intentamos que perdure en el exterior, y tratamos de descifrarlo con miles de teorías y explicaciones. Lo mismo sucede con un gol espectacular en un partido de fútbol, o con la decisión de una jugada magistral de un ajedrecista, con el trazo de un pintor genial, el verso de un poeta o el gesto de dos amantes. 
 
A veces (pocas) también me gusta meterme en esas discusiones sociales de si fue antes el huevo o la gallina. Discusiones con las que sientes que el mundo sigue girando. Pero una sola patada por bulerías, el gesto de un trombón o el rostro hermoso de una mujer frenan, de nuevo, el planeta. Y el tiempo. Y todos los deberes. Y ahora, perdonadme. Se me acaban de ocurrir dos notitas seguidas. Voy a intentar parar el tiempo de nuevo.   
 
Jorge Pardo es flautista y saxofonista. En 2013, la Academia de Jazz de Francia lo nombró el Mejor Músico de Jazz Europeo, y es el flamante Premio Nacional de Músicas Actuales 2015. Entre sus discos más destacados, Veloz hacia su sino, que la crítica considera el mejor, y Huellas, su autobiografía musical.  
 

Jorge Pardo. La salud del jazz