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Exposición de Renger-Patzsch una de las figuras más representativas e influyentes de la historia de la fotografía del sXX

Un espacio que acoge cerca de 400 imágenes con material documental como periódicos, revistas o prototipos de cámaras, entre otros. La mejor forma de relatar la historia de un siglo de fotografía

Brunch -in the Park se convierte en el templo de la electrónica en Madrid. Todos los domingos, desde el 4 de junio hasta el 16 de julio, el parque de Tierno Galván es el centro de operaciones de un festival que fusiona sol, música, gastronomía, aire libre y actividades infantiles

 

Fusionar música y noches estrelladas no puede salir mal: regresa la segunda edición del ciclo Noches del Botánico con una ecléctica propuesta que inaugura Tony Bennet el próximo 22 de junio

 

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Colita. La vida alegre
 
Por Paloma F. Fidalgo
 
Isabel Steva, conocida artísticamente como Colita, participa junto a otros ilustres como Castro Prieto o Joan Fontcuberta, entre otros, en la exposición PHES La fotografía española se solidariza, que podemos ver hasta el 27 de abril en el Centro Universitario de Artes TAI, y cuyas ventas se destinan a cuatro ONG que trabajan en escenarios en guerra.
 
Tras 50 años retratando a personajes de la cultura catalana, siendo un espejo mágico en el que todos querían mirarse y creciendo como artista entre los artistas, la fotógrafa Colita colgó la cámara en 2008. 'Ahora me dedico a gestionar mi archivo. Es como ordenar mi vida', explica. De la Gauche Divine conserva la alegría, un punto gamberro y centenares de negativos, muchos de ellos, también, sus huellas por la ciudad condal.
 
Cuéntenos sobre la imagen que ha donado a la exposición. Pues que cada uno ayuda como puede, y los fotógrafos, que somos los historiadores de este siglo XXI donde la imagen está tan presente, podemos ayudar con nuestras imágenes. Esta foto la hice en Cuba, y frente a las tragedias que se viven en el mundo, como la del presidente sirio gaseando a su propio pueblo, reivindica la alegría de vivir.
 
Cuba ha sido un destino de viaje recurrente para usted y su cámara. Pero, sobre todo, ha retratado Barcelona. Hay fotógrafos de muchas especies, yo soy urbanita. No podría vivir en el campo, en cuanto me pica una hormiga, me quiero volver a casa. Y he tenido la fortuna de nacer en Barcelona, una ciudad mediterránea y fotogénica a pesar de cierta gente con muy mal gusto que gobernó por aquí cuando se celebraron los Juegos Olímpicos, y vendió la ciudad al turismo por un plato de lentejas.
 
También se la considera la retratista de la intelectualidad cultural catalana, sobre todo de los 70, 80 y 90. ¿Cómo se hace un retrato? No hay normas en la fotografía. No hay normas en el arte en general. Lo que yo intento es comunicarme con la persona retratada, intentar que entre en el juego, que se relaje. Y sacar su lado bueno, porque no todos somos guapos, pero sí tenemos un lado bueno, divertido. Yo he buscado que Gabriel García Márquez se pusiera un libro en la cabeza, por ejemplo, o que las secretarias de Herralde me enseñaran la minifalda en aquella foto que hoy no podría publicarse, con la moralina que tenemos.
 
Entonces era la época de la Gauche Divine y ustedes se sentían más libres, también en la de la Escuela de Barcelona, con la que colaboró como directora de fotografía. El de la Escuela de Barcelona era un cine experimental que envejeció al día siguiente de rodarse. Queríamos pasarlo bien, experimentar y hacer algo diferente en aquella época, pero, aunque nos creíamos todos muy guapos e inteligentísimos, no todos lo éramos. De allí salieron grandes cineastas como Ventura Pons, pero otros no han trascendido.
 
¿Y con qué retratos se quedaría usted de entre todos los que ha hecho? He retratado a personajes muy interesantes de la cultura como Orson Wells, Carmen Amaya, Gil de Biedma, García Márquez… Pero las fotos que más miro son las de mis amigos: Terenci Moix, Ana María Moix…
 
También el flamenco ha sido atractivo para su cámara. Hay dos músicas inigualables: el jazz y el flamenco. Son pura emoción, y yo he tratado de darle al flamenco algo de lo que él me ha dado a mí. Ahora, de hecho, tengo una exposición en Granada en torno a las imágenes que he hecho sobre este mundo de la que me siento muy orgullosa -y no siempre estoy orgullosa de lo que hago-. Se lo debo en gran medida al fantástico equipo que he tenido.
 
Usted no fue a ninguna escuela de fotografía, usted aprendió de los maestros. El que me introdujo fue Paco Revés, la primera persona que me pagó por hacer fotos de flamenco, aunque luego trabajé con los mejores, como Oriol Maspons o Xavier Miserachs.
 
Ahora, todos hacemos fotos con el móvil. La imagen está tomando una importancia incluso mayor que la de la de la palabra. Gente que nunca se había interesado por la fotografía, ahora lo hace, e incluso hacen buenas fotos. Esto no puede ser malo, porque yo veo que se disfruta, pero claro, va todo tan deprisa que es imposible saber cómo será el futuro. A lo mejor acabamos haciendo fotos con los zapatos. Ahora bien, existe una falsa de idea que cualquier puede hacer una buena foto, y no es así.
 
El fotoperiodismo también ha cambiado, y supongo que la popularización de la fotografía ha creado más competencia. Todos los oficios han cambiado mucho, y el que no se adapta, lo lleva claro. A mí no me valoraban cuando era joven, yo creo que cada uno tiene que conseguir que lo respeten.
 
¿Se arrepiente de haber rechazado el Premio Nacional de Fotografía en 2014? En absoluto. No puedes criticarlos y luego ir a aceptarles la calderilla.
 
PHES La fotografía española se solidariza· Centro Universitario de Artes TAI. Recoletos, 22

La mujer que retrató a la intelectualidad catalana