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Entre el 21 al 25 de febrero, la feria Urvanity cobrará vida en una nueva sede, más acorde con sus necesidades y sus aspiraciones, más amplia y mejor comunicada con la ciudad, como es LA SEDE del COAM

Los festivales se rifan a una banda que se ha convertido en un secreto de culto del panorama nacional indie, 'mientras que la gente quiera que toquemos, vamos a seguir tocando'

Julio es chino de nacimiento, pero tras catorce años en España, también tiene algo de aquí. En sus gestos es puro fuego, el mismo que abraza a su wok de hierro y el mismo que enciende su cabeza con mil ideas más veloces que sus palabras, que salen atropelladas en un español de la calle que 'mola' (como él mismo dice).  

La banda madrileña se juntó para tocar por primera vez hace 20 años. Con su nuevo disco bajo el brazo Mismo sitio, distinto lugar, comienza una gira que nace en Lima el 1 de marzo y culmina el 30 de junio en el Guggenheim de Bilbao
 

No es de las que hace promesas y propósitos para el año nuevo. Es más de valorar lo que ha hecho en el anterior, si está donde quería estar para replantearse hacia dónde quiere ir. El 2017 le ha cundido y el nuevo año seguirá ese camino. Irene Escolar pide al 2018 más oportunidades

Es uno de los integrantes del aclamado Novo Cinema Galego, que se asoma en sus obras al paisaje gallego para retratar su espesa naturaleza. El videoartista y cineasta Lois Patiño se llevó con su primer largo, el documental Costa da morte , el premio al mejor director emergente en el Festival de Locarno, entre otra docena de galardones internacionales

ElYELLA cierran los más importantes festivales nacionales, convocan hordas de fans y revientan salas como el Ochoymedio o La3. Se han ganado un lugar privilegiado en el panorama musical como DJ 'indies'. Un fenómeno que ha conseguido girar todas las miradas hacia su propuesta escénica creando una original experiencia musical y un espectáculo de emociones

La serie Paquita Salas fue la antítesis de la lógica y se convirtió en el proyecto audiovisual más celebrado de 2017. La webserie, dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, reivindicó el patetismo desde la naturalidad y todos quisimos ser amigos de esa representante de artistas a la que nunca dejaríamos cuidar de nuestros hijos. Detrás de ese personaje está Brays Efe
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vida en común
Ilustración: Nisinino
 
...me acerco al mar como quien va a una iglesia, algo así, porque lo que a mí me ocurre no tiene remedio y cuando se va a la iglesia, es lo que sientes, que ya no hay solución, si no, cómo te vas a meter en una iglesia a rezar si aún hay algo que puedas hacer, pero yo voy al mar, me apoyo en la baranda gruesa del paseo marítimo, la que todos los años la marea alta acaba por echar abajo, donde siempre nos habíamos apoyado y habíamos mirado al infinito, y nos habían hecho gracia los niños que corrían en la orilla y se tropezaban, esas cosas que hacen los enamorados, que se apoyan ahí y sueñan y suspiran, y el sol va cayendo cada vez más, y se pone por encima de la línea del horizonte y te parece que todo está hecho para ti, eso es lo que sentíamos nosotros cuando nos apoyábamos en la baranda frente al mar, y a lo mejor porque el mar siempre estaba de fondo en nuestra vida en común, por la ventana del salón, a la derecha cuando paseábamos, a la izquierda cuando tomábamos un helado, a lo mejor por eso vengo al mar ahora que ya no tiene solución, porque te has ido y sé que por tu bien, pero no el mío, aquí quizá tenga el consuelo, y veo aquel matrimonio que siempre veíamos, el de la señora en bañador y sombrero, incluso los días de más frío, cuando es imposible meterse al agua porque te duele todo el cuerpo, como un millón de agujas en la piel, y no lo soportabas, decías que te dolía la cabeza, a mí me hacía gracia, nunca he sido tan friolero, aunque tampoco es que me haya gustado demasiado bañarme en el mar, fíjate, tantas veces me decías que nos bañáramos y yo me resistía, y al final acabo siempre en la baranda aquella, mirando hacia el frente, lo hice desde el principio, cuando ya te habías ido y yo sabía que no volverías, que no sería como las otras veces anteriores, cuando hacías la maleta enfadada y acabábamos riéndonos de cualquier tontería, esta vez era diferente, yo lo sabía, porque no habías cogido solamente tu ropa, sino todo lo demás, tus tesoros, lo más pequeño, lo insignificante, incluso eso habías recogido y habías metido en una maleta que habías comprado, barata, para poder meter en ella todo lo que pudieras, pero te olvidaste de llevarte algunas cosas y por pudor no las tiro, y porque me da pena, y por eso vengo aquí al mar y lo miro, sumerjo los pies en las pozas hondas y en las que no lo son también, toco con los dedos de los pies todos los peces y las algas y no siento nada, y me digo que si antes de que cuente hasta tres pasa un pez por delante de mí, volverás, pero incluso si pasa ya lo sé, ya lo sé, que no vas a volver, por eso vengo al mar y qué te crees, que no lo sé, que si un día pasaras por aquí y me vieras, seguirías caminando sin detenerte, y ya no miraríamos al infinito cogidos del brazo y aquella brisa que te retiraba el pelo de la cara, pero es lo mismo que si fuera a una iglesia, ya lo he dicho, vengo aquí y espero, no sé muy bien qué, pero al menos aquí hemos tenido recuerdos buenos y los rememoro, me dice mi madre que la gente qué va a pensar de mí, todo el día pasmado delante del mar, que si van a pensar que hablo solo, aunque eso no es cierto, sólo estoy pensando y callado, pero el mutismo inquieta a la gente, la gente a la que mi madre le debe el decoro de no estar triste, de no tener hijos tristes repartidos por la ciudad, mirando al mar como un bobo, mi madre les dice que la chica le ha dejado, me ha dejado, siempre la llamó la chica, porque era joven, y no puedo decir que le gustara pero era su forma de tratarla con cariño, al menos no decía la niña, como si fuera una criatura, y si veo a algún conocido por aquí, que viene al mar pero a divertirse, no a recordar, intento que no me reconozca, por ahorrarle a mi madre el disgusto, sobre todo la vergüenza, dice ella, es verdad, quizá debería volver a casa y no exponer esta tristeza y peor, la certeza de que es lo mejor para todos, y si pudiera quedarme en nuestra casa, el mar desde la ventana, lo haría, pero no puedo quedarme todo el día allí dentro, con algunas de las cosas que dejaste, yo creo que a propósito, para hacerme daño, no, qué digo, lo hago para ofenderte, para imperfeccionarte, qué bien estábamos al principio, cuando me pedías que te cogiera un poco, que te pasara el brazo por la espalda y te atrajera hacia mí, qué poco duró aquello, cuántas horas vacías frente al mar, qué tonto fui, si al menos supiera dónde vives, y con quién, si miras todavía el mar, qué hay ahora tras tu nueva ventana...  
 

Vida en común. Jenn Diaz