Advertisement

El aterrizaje inminente de 'Superlópez' en las pantallas grandes (protagonizada por Dani Rovira) ha convertido 2018 en el año de Jan, creador del personaje en los tebeos.

Entre las joyas internacionales que nos acerca este año el Festival de Otoño, destaca el premiadísimo montaje Lokis, del director polaco Lukasz Twarkowski, que arrasó en los Premios Nacionales de Teatro de Lituania.

DANZA: marta Izquierdo vuelve a su Madrid natal para bailar en Naves Matadero.

Regalar es un arte en el que se conjuga buen gusto, empatía y una pizca de suerte. Acierta con el regalo mirando el pasaporte. La cultura de cada país condiciona mucho a la hora de sorprender con un presente… para bien. Te anotamos algunos consejos que hemos recolectado.

Alicia Sornosa fue la primera y única mujer de habla hispana en dar la vuelta al mundo en moto y desde entonces no ha dejado de recorrer kilómetros con fines solidarios. 

<
>

Los Absurdos, comedia protesta.

LOS ABSURDOS

Comedia protesta 

Por Inés Granha

El 16 y 17 de agosto regresa la comedia más “absurda” de la cartelera. “Pensar una cosa, decir otra y hacer la contraria es un ejercicio de equilibrismo mental al alcance de pocos”. Es la síntesis de A protestar a la Gran Vía.

Los Absurdos son Alfonso Mendiguchía y Patricia Estremera, una de las compañías más nombradas y renombradas del off madrileño. Fieles a su estilo, expresan su perplejidad con los esperpentos que se ven por ahí encadenando personajes y juegos de palabras, tan desternillantes como elaborados. Es adictivo y revelador. Es la lógica del absurdo.

¿Por qué protestar en la Gran Vía, precisamente? Alfonso: Porque es una vía grande, como su propio nombre indica. Y para qué vamos a andarnos con medias tintas, si se hacen las cosas, hay que hacerlas bien. Patricia: Ya se sabe: “ande o no ande, que sea grande”.

¿Protestamos demasiado o demasiado poco? P: Lo de ‘demasiado’ es que es un concepto que se nos escapa a Los Absurdos. Ahí nos tocas la fibra. Se nos escapa tanto que le dedicamos un espectáculo entero (Demasiado al Este es el Oeste). Imagínate, un espectáculo entero dándole vueltas a lo que es demasiado y, después de 300 representaciones, aún no lo tenemos claro…

Bueno, pues, ¿somos más de protestar o de actuar en consecuencia? P: Pues… sí, ¿no? Bueno, a veces sí y a veces no. La verdad es que muchas veces no. Yo diría que casi siempre no. Sí, definitivamente diría que no. O sea, sí que no. Que nunca no, vamos, lo que se dice un No rotundo. A: Somos así, capaces de decir una cosa, pensar otra y hacer la contraria. Y por eso nos gustamos tanto.

¿Cómo se os ocurrió esta obra? ¿Tuvo algo que ver con el 15M, el nacimiento de nuevos partidos políticos... Esas cosas? A: Nosotros siempre le damos vueltas a la incongruencia humana, a la incapacidad para la autocrítica y la maestría para la crítica. A las pajas en los ojos ajenos, a la cordura de la incoherencia y la belleza de los absurdos. Y simplemente salimos a la calle y vemos, y observamos y tomamos notas. Y después nos observamos entre nosotros y tomamos notas también. Después las comparamos – las notas- y resulta que todos somos muy parecidos. Y a partir de esos parecidos empezamos a construir el discurso de la estupidez que nos inunda. Todo sale de nada en concreto y de todo en particular. De unos y otros. De lo más actual y de lo de toda la vida. Y poco más, de ahí sale este A protestar a la Gran Vía.

Los actores, ¿qué motivos tenéis para protestar en la escena actual? P: Bueno, más que protestar, que es muy saludable, lo que necesitamos es comer. Y eso hoy en día está un poco complicado. Es una época de mucho estallido creativo, de muchas propuestas, de mucha iniciativa y eso nos proporciona muchas posibilidades de subir a un escenario. Así que, por ese lado, encantados. El problema está en que el esfuerzo es proporcionalmente inmenso respecto al rendimiento. Y eso nos mete en un túnel que se estrecha demasiado y la salida se convierte en un embudo. Aunque no es nada nuevo.

Dais vida a varios personajes cada uno. ¿Acabáis locos? A: Pues una locura muy saludable. Hace de la obra A protestar a la Gran Vía casi un ejercicio de malabares y un reto cada día que nos encanta.

¿Haréis una obra que no sea una comedia de humor absurdo? P: Bueno, en realidad no creemos que hagamos humor absurdo. Hacemos humor muy en serio de la cotidianeidad. Otra cosa es que esa cotidianeidad sea absurda. Pero es el mundo que nos ha tocado vivir. A: Como decimos en la obra, “a cada uno le toca lo que le toca”.

¿Y os imagináis una obra vuestra que no juegue con el lenguaje, con las palabras? P: Nos apasiona el lenguaje y sus caprichos. El lenguaje, al fin y al cabo, es el modo que tenemos de articular nuestros pensamientos y, para llegar a nuestra esencia, es una vía perfecta de juego. Es una válvula fina por la que se nos ven las costuras. En la vida continuamente volteamos las palabras, sus significados, sus dobles sentidos, sus intenciones… Y eso nos entusiasma llevarlo a escena. / A protestar a la Gran Vía · Compañía Los Absurdos · 16 y 17 de agosto (22.30 h) · Teatro Alfil.

Los Absurdos, comedia protesta