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Del amor incondicional de Andrea Salinas por el mar nació esta marca de ropa de baño sostenible. Diseños elegantes realizados con materiales eco-premium, como tejidos creados a partir de plásticos y redes reciclados procedentes del mar. Hablamos con Andrea para sumergirnos en el universo Now_Then

Pues resulta que todo termina cuando Miqui me propone que escriba su artículo y yo le digo que sí aunque ya no comprendo nuestra amistad, ni siquiera sé si su nombre real es Miqui —me pregunto quién tolera que lo llamen así—, e igual con su apellido, Valenciaga, Valenzuela… 

...me acerco al mar como quien va a una iglesia, algo así, porque lo que a mí me ocurre no tiene remedio y cuando se va a la iglesia, es lo que sientes, que ya no hay solución, si no, cómo te vas a meter en una iglesia a rezar si aún hay algo que puedas hacer

Cada edificio de oficinas tiene tres, cinco, siete plantas. Diez. En cada planta hay varios departamentos separados por placas. Los techos altos surcados por cables quedan ocultos por cuadrados blancos

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Sandía. María Sotomayor

Me empeño en buscar desde el paseo marítimo el mejor sitio en la arena para poner la sombrilla. La cercanía al mar siempre me pareció innecesaria, porque no soy de agua, me resulta un lugar violento donde jamás puedes agarrarte a nada y nunca sabes qué es realmente lo que te roza

Submarino. Sergio C. Fanjul

Siempre he tenido miedo al mar, al poder del mar, por eso siempre he dormido encogido contra la pared, bien envuelto en la manta, oyendo como las violentas olas del Cantábrico tratan de derribar esta pequeña casa de pescadores que se encarama al acantilado

La grandeza. Roberto de Paz

Las montañas tienen colinas, collados y demás estribaciones. En cambio nada anticipa la grandeza del mar. De pronto aparece como una enorme lámina de papel de plata, tal vez de magnetita, y su poder para atraer a los hombres queda al descubierto

Mar Menor Menguante. M. Folguera

Clara y Candela son hermanastras. Se conocieron cuando tenían siete años y sus padres llevaban tres meses de noviazgo. Querían probar un fin de semana de convivencia; las metieron en el coche y condujeron hasta la playa

Adobo. Manuel Barea

Pues resulta que todo termina cuando Miqui me propone que escriba su artículo y yo le digo que sí aunque ya no comprendo nuestra amistad, ni siquiera sé si su nombre real es Miqui —me pregunto quién tolera que lo llamen así—, e igual con su apellido, Valenciaga, Valenzuela… 

Vida en común. Jenn Diaz

...me acerco al mar como quien va a una iglesia, algo así, porque lo que a mí me ocurre no tiene remedio y cuando se va a la iglesia, es lo que sientes, que ya no hay solución, si no, cómo te vas a meter en una iglesia a rezar si aún hay algo que puedas hacer

Azahara Alonso. Maneras de hacer pie

Elena, como todos los niños, se sentía fascinada por la capacidad de volar de los aviones –no tanto de los pájaros–. Todos los sábados por la mañana la familia iba al aeródromo en el que el padre volaba en ultraligero

Tener suerte. Jimina Sabadú

Cada edificio de oficinas tiene tres, cinco, siete plantas. Diez. En cada planta hay varios departamentos separados por placas. Los techos altos surcados por cables quedan ocultos por cuadrados blancos

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