Carlos Atanes, cine distinto

El Cine necesita la experiencia que acumulan los cineastas consagrados, pero no puede prescindir del espíritu emprendedor de los emergentes (de los que lo tengan) para mirar hacia delante. El prolífico director Carlos Atanes es uno de los segundos (de los que tienen ese espíritu). Eso sí, hay que bajar a las butacas underground para ver sus películas. Pone su impirateable talento y su conocimiento tecnológico (que no es poco; ha publicado un manual sobre cine, Los trabajos del director, donde lo demuestra), al servicio de la experimentación y la vanguardia, y así pergeña, con escaso presupuesto, unas películas fantasiosas, irreverentes y muy personales, que suelen encuadrarse en los géneros de terror y ciencia ficción. Comenzó a dirigir con quince años, y hasta hoy ha firmado en torno a media docena de cintas. Entre los títulos más conocidos están FAQ y Próxima, y acaba de estrenar el último, Maximum Shame, que en su página web se define como "an apocalyptic fetish horror musical chess sci-fi weird feature movie".

 

Hola Carlos. ¿Qué dirías para presentarte?

Viva el porno.

Acabas de estrenar la película Maximum Shame. ¿Qué sientes cuando terminas una película?

Un bajón que me deja tirado un par de días. No descuelgo el teléfono, no hablo con nadie y me siento la persona más desgraciada y con menos talento del mundo. Luego se me pasa. Y cuando hago la primera proyección me siento muy feliz y orgulloso de lo que he hecho. Carezco por completo de inteligencia emocional.

¿En qué consiste esta obra?

"Maximum Shame" es una película hecha desde la independencia más radical, tanto desde el punto de vista de la producción como del contenido. Es una película un poco bizarra, que mezcla varios géneros y que recupera formas de rodar del viejo cine underground. Está hecha a contracorriente de muchas cosas. Un amigo la definió como una especie de Alicia en el país de las pesadillas. Supongo que a grosso modo podría enmarcarse dentro del género fantástico, aunque no salen gnomos ni marcianos. Cuenta con un plantel de actores excepcional y una banda sonora extraordinaria compuesta por Marc Álvarez, amén de otras muchas virtudes que sería largo enumerar. La hemos rodado en inglés porque he perdido ya toda esperanza en el tejido de festivales y distribución de España. Creo que es mi mejor película hasta el momento.

En tu web dices que los protagonistas de Maximum Shame viven en un agujero negro, un reducto entre la realidad y la ficción. ¿Qué tiene de atractivo ese agujero?

Lo que tienen de atractivo los agujeros en general. Desde el amanecer de los tiempos los hombres han sentido un hondo interés por los agujeros. Es algo instintivo.

Maximum Shame significa Máxima vergüenza. ¿La vergüenza es algo objetivo?

Depende. La vergüenza entendida como bochorno es subjetiva, aunque se trata, curiosamente, de una sensación subjetiva bastante compleja que no puede darse sin el reconocimiento de otras subjetividades, sin un ejercicio de la imaginación que nos permita vernos a través de los ojos de los demás. Los solipsistas siempre se dan de narices contra este tipo de vergüenza. Pero hay otra, que viene a ser más o menos sinónima de abominación. A ésta se refieren los anglosajones con el término disgrace -la primera sería embarrassment-, y su naturaleza objetiva o subjetiva dependerá de tu grado de relativismo moral. Si crees en la existencia de valores universales, entonces es objetiva. En cuanto a shame... parece algo relacionado con la humillación, con la pérdida del honor, y por consiguiente una combinación de las otras dos.

De forma general, en toda tu obra, ¿tienes algún mensaje que quieras transmitir al público?

Si realmente tuviera un mensaje unívoco, claro y concreto que transmitir me ahorraría  la inmensa molestia de hacer una película para encofrarlo. Esto no significa que mis películas no transmitan mensajes, incluso algunos de los que no seré consciente. Pero una película se hace para transmitir lo que no puede resumirse en un enunciado.

¿Por qué tu obra tanto puede tanto atraer como generar rechazo?

Mi trabajo no es convencional y entiendo que guste más a unos y a otros menos, pero que se polaricen tanto las opiniones es algo que sigue causándome pasmo, francamente. El otro día una persona que vio "Maximum Shame" me dijo que le había parecido detestable, con todas las letras. Esa misma persona estaba sentada junto a otra que se lo pasó pipa. Mis otras películas ha tenido una recepción parecida. Proyectando un día "FAQ" se vació la sala casi por completo, el público salió echando espumarajos por la boca sin acabar de verla. Sus miradas emanaban odio y creo que no me sacudieron porque el desprecio que sentían hacia mí era tan acusado que les impedía tocarme. Sin embargo la semana siguiente se proyectó en otro sitio y el entusiasmo fue generalizado. Con "PROXIMA" ocurrió más o menos lo mismo, y también con mis cortometrajes. No sé a qué se debe esto, no lo busco premeditadamente, pero todo indica que esta reacción dual es inseparable de lo que hago y que va a seguir siendo así. Me gustaría saber por qué, pero tampoco puedo decir que me desagrade. No voy a quejarme de provocar reacciones intensas en los espectadores, aunque a veces resulten hostiles. Ni  quiero ni deseo que todos me quieran.

¿Te gusta provocar?

Sí en el sentido de estimular, pero no en el de irritar. No puedo rodar una sola imagen que no me haga disfrutar, tanto al realizarla como al verla. Si me irrita o si me aburre la hago desaparecer. No pretendo ni irritarme ni aburrirme y tampoco pretendo irritar ni aburrir a nadie. Pero ya sabemos que el gusto es como el culo: lo que deleita a uno irrita a otro. Reconozco que a lo mejor mi gusto es un tanto singular y que eso ha de provocar a la fuerza el rechazo de quien no lo comparta. Pero esto tiene una contrapartida muy positiva: cuando alguien conecta, conecta de verdad. Yo hago películas para que la gente se lo pase bien conmigo. Y con una parte del público lo consigo. A los demás no sé qué les pasa.

¿Carlos Atanes es una marca o no hay elementos comunes a todas tus películas, cada una es de su padre y de su madre?

A pesar de los numerosos elementos comunes, son muy diferentes. Son parecidas y diferentes a la vez. Y si de algo puedo presumir es que en su conjunto son muy diferentes del cine que se hace en España. Esto me llena de gozo, porque salvo contadas excepciones el cine español de los últimos treinta años no me gusta nada. En cuanto a si soy una marca o no... Eso debe decirlo el público.

¿Tu obra es ciencia ficción o fantasía?

Es ciencia-ficción sólo a veces. "FAQ" y "PROXIMA" son de ciencia-ficción. Las demás no, o casi no. "Maximum Shame" más bien no, aunque un poco sí. Pero fantásticas lo son todas. Aunque, dicho sea de paso, ¿qué película no lo es?

Has publicado un manual de dirección cinematográfica donde se enseña, según dices, "lo que no se encuentra en una Escuela de Cine". ¿Cómo valoras las enseñanzas regladas de cine?

Ah, Los trabajos del director, cuyo título es un homenaje a los trabajos de Hércules. Yo contra las enseñanzas de cine no tengo nada, me parece bien que cada cual invierta su tiempo y recursos en lo que le parezca más provechoso. Y me parece muy bien que enseñen cosas que juzgo inútiles y no enseñen otras que considero indispensables, porque si no fuera así mi libro sería superfluo en vez de imprescindible.

Eres muy joven, pero comenzaste tu prolífica trayectoria con quince años. ¿Te consideras aún un cachorro de artista o ya estás en tu edad adulta?

Gracias por lo de muy joven, a partir de cierta edad se agradece que le confundan a uno. Cada vez estoy más cerca de conseguir saltar de la infancia a la senectud sin madurar por el camino. Entretanto voy haciendo películas para gente como yo, nostálgicos del confort uterino. Esto no suena muy adulto, me temo.

Tu cine es de bajo presupuesto. ¿El hambre agudiza el ingenio?

No, sólo agudiza las ganas de comer. A mí me gustaría disponer de algo más de dinero para trabajar, pero sólo algo más. No cambio mi independencia por un gran presupuesto. Lo bueno del bajo presupuesto es que da mucha libertad, y eso es lo más importante. Además así te puedes permitir el lujo de pasar de las subvenciones, lo que no está nada mal, sobre todo cuando crees, como creo yo, que las subvenciones no deberían existir. En realidad aquí lo que falla son los canales de distribución. El problema no es rodar, es distribuir. Para resolver este problema va a hacer falta mucho ingenio, toneladas de ingenio.

¿Tienes alguna meta profesional que te gustaría alcanzar?

Forrarme y llevar una vida completamente ociosa e insolidaria.

¿Qué le pides al espectador de tus películas?

Dinero. No es avaricia, es que quiero pagar mis deudas y seguir haciendo películas. Y para eso están los espectadores.

Dices que es la reencarnación de Charles H. Hinton, el matemático bígamo que intentó convencer al mundo de que existe una cuarta dimensión espacial. ¿Cómo es la cuarta dimensión? ¿Qué está peor visto, ser un visionario o ser bígamo?

Que Charles H. Hinton se haya reencarnado en mí es, aclaro, sólo una conjetura. Pero muy plausible. Conste que, de ser así, no me considero obligado por los contratos matrimoniales de su vida anterior. La cuarta dimensión, como su nombre indica, es la perpendicular a las otras tres. A veces sueño con ella y me caigo de la cama. Es difícil mantener el equilibrio en una dimensión donde no sabes si vas o vienes y no está mal visto ser bígamo o visionario. En la nuestra todo está mal visto salvo ser invisible.

Se dice de ti que eres un artista inclasificable. ¿Con esta tendencia que tenemos a clasificar a los artistas por corrientes, nos perdemos lo que cada uno tiene de individual?

No lo sé, yo no clasifico a los artistas por corrientes.

¿Tim Burton es un pesado (como director de cine)?

 Bastante, sí. Y sus películas ya no digamos.

Fotos: Arriba, Marina Gatell, Carlos Atanes y Ariadna Ferrer. En sumario: Cartel de la película Maximum shame.

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