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El arte de improvisar
 
De vuelta de su gira por España, Italia y Alemania, la compañía madrileña Al Tran Trán hace un par de paradas, el 6 y 28 de diciembre, en el Gran Teatro Príncipe Pío de Madrid, con El Show De Al Tran Trán, un espectáculo gamberro que irán creando in situ según los deseos del público. Funciones irrepetibles con esta compañía única en nuestro país en improvisar teatro, música y humor de una sola sentada. Hablamos con Ángel Cantizani y Daniel Sota.
 
Cuando fundasteis Al Tran Trán, hace nueve años, ¿estaba ya tan de moda la improvisación? A: En Madrid, Jamming e Impromadrid ya tenían bastante público. Pero no era demasiado popular, no.
 
Hoy, sin embargo, vive un boom. A: El público va conociendo la improvisación, le gusta y la va demandando. En parte, tiene que ver con el apoyo y la buena relación que existe entre las compañías de impro que hay en Madrid, y en España en general. Esto es bueno cuando un arte es minoritario, porque a menudo se infravalora, y en el caso de la impro además está considerada como arte de segunda porque hay mucho grupo amateur. Por ejemplo, para una compañía de improvisación teatral es muy difícil entrar en una red de teatros.
 
Empezasteis, precisamente, seducidos por Impromadrid. D: Los vimos actuar en La Casa de los Jacintos, una asociación cultural, nos gustó lo que hacían, y fuimos a por ello. Aunque nosotros tenemos formación de músicos y actores, y ya entonces improvisábamos música, letras de canciones, pero sin pensar en ganar dinero con ello.
 
Os subisteis a los escenarios, y sobrevivisteis a la crisis. A: Tampoco estábamos en un momento tan alto cuando estalló la crisis. Cuando se nos metió en la cabeza montar una compañía de improvisación, inicialmente éramos doce personas, con instrumentos como guitarra, batería... Éramos tantos que no ganábamos suficiente para vivir, nos movía solo el placer de hacer aquello. Pero luego nos profesionalizamos, y quedamos cuatro. Ahora vivimos de la compañía de la improvisación. Aunque solo la compañía no nos da, pero sí los eventos, las clases, etc.
 
¿La improvisación se ensaya? D: Dicen que se entrena, más que ensayarse. Los espectáculos tienen una parte que sí va más ensayada, pero otra de juegos, que a veces estructura todo el formato, y se entrenan. La parte ensayada es más dramatúrgica, y va más por la investigación: si quieres hacer una improvisación basada en el Siglo de Oro, pues lo investigas, o si quieres hacer una improvisación al estilo Broadway, analizas las constantes de ese formato. 
 
Hay reglas para improvisar. A: El origen de la impro como espectáculo para el público está en Canadá, en un teatro donde actuaba una compañía que no era capaz de llenar. Y sin embargo, el campo de hockey que había enfrente se llenaba todos los días que había partido. Por eso, decidieron organizar un deporte basado en la competición entre dos equipos, donde los seguidores de uno se enfrentaran a otro de manera improvisada, con árbitro y reglas, como el “sí a huevo”, que significa que todo lo que te propongan en una escena lo tienes aceptar, además de añadir algo más, o el “no preguntar”, intentando hacer solo afirmaciones y no preguntas. Además existen los llamados motores de la impro, como crear un espacio. Luego está la memoria de la impro, que es recordar lo que se va diciendo.
 
¿Y preferís improvisar música o teatro? D: La música es en sí misma otro patrón que suma. Es más arriesgado improvisar música, más vertiginoso, pero seguramente haga más emocional la improvisación.
 
Cuando pedís palabras al público, ¿qué temas predominan? D: Creo que la actualidad es muy recurrente. Si ha pasado algo con Bárcenas, te lo mencionarán. A: Suele haber un prototipo de público que es gente que pretende ser original, y dice cosas raras que terminan siendo las mismas cosas raras que dice otra de esa gente que quiere decir cosas distintas. Por ejemplo, cuando pides que te digan una profesión, de repente te dicen sexador de pollos. Está bien que los improvisadores sepamos calibrarlo.
 
¿De qué depende que una improvisación funcione o no? A: Puede salir mal si no escuchas, si no cumples las reglas. Puede que no avance, que no sea interesante.
 
¿La improvisación tiende más a la comedia? A: La impro tiene orígenes de comedia, pero como concepto, puede ser dramática o trágica. Aunque es verdad que hay más improvisadores centrados en la comedia.
 
¿Alguna vez os habéis quedado en blanco? D: Hace mucho que no nos pasa, pero sí. Siempre están tus compañeros para rescatarte.   
 
¿Qué tenéis a la vista en cartel? A: El Show de Al Tran Trán, un formato que hemos hecho recogiendo la idea de la impro deportiva, de hacer juegos, con nosotros dirigiendo al público y encajando el concepto musical con el teatral. Queríamos hacer algo versátil, que pudiéramos hacer en cualquier espacio, en cualquier formato, desde festivales a salas pequeñas. Ahora vamos a montar uno nuevo, con una estructura más teatral, donde vamos a imaginar la vida de una boy band. Habrá una parte con texto cerrado y una coreografía musical y técnica. D: Imitará a esos documental que tanto gustan, nos gusta saber cómo es la vida privada tras nuestros músicos preferidos.

El arte de improvisar