Jose Luis Cuerda en Cinemascopa

En Gomariz, Orense, se encuentran las Bodegas Sanclodio, que datan del siglo XV. El productor y director de cine José Luis Cuerda decidió hace unos años comprarlas para elaborar su propio vino, creando una especie de retiro para amigos y degustadores de vino. Hablamos con él sobre el sabor de su vino y de su cine.

Cine y vino, ¿qué sabe mejor? En el retropaladar dura más el cine.  Y la cata de un buen vino suele ser más fiable que un tráiler.

¿Producirá cine con los beneficios de sus viñedos? Ni de coña.

Ahora la moda es hablar de “vino de autor”, cuando en el fondo todos los son. Pero defina las características del suyo. ¿Cuánto de José Luis Cuerda hay en ellos? No hay tanto vino que resulte expresivo del “ideólogo” que hay detrás. Éste habrá elegido la tierra, el clima, las plantas para hacer “su vino”. Y se aprovechará de los conocimientos del viticultor, el vinicultor y el enólogo para llevar a buen fin lo que ordene embotellar. En Sanclodio hay de mi, eso quiero creer, honradez, tozudez, confianza en quienes lo trabajan, meticulosidad en los matices, estudio y orgullo del resultado.

Muchas de sus películas se desarrollan en espacios rurales, ¿ha tenido esto relación con su marcha a Gomariz? Procedo de familia campesina. Mi padre rompió el molde y se hizo jugador de póker profesional, sin abandonar sus fincas -de las que por cierto arrancó las cepas para dedicarlas al cereal-, la caza y la pesca. Yo debo de ser una síntesis de ese campesino -que en este caso restituye la vid- y del amante del riesgo que se la juega a lo azaroso del vino, o del cine o de otras gozosas dificultades.

En su finca allí acoge a amigos, escritores, directores, actores, políticos... ¿Acabará convirtiéndose en un refugio para el retiro? O en el ágora del Ribeiro. Es broma. El Ribeiro a lo largo de su historia ha sido patria de poetas, novelistas, pintores, políticos... Y ha acogido en sus pazos y casonas a ilustrados y gente de mucho valor mental. Su hermosura es muy atractiva. En primavera y en otoño no hay lugar más apetecible. Puedes invitar a quien quieras, todos vienen. Y repiten.

En 2010 realizó un documental sobre vinos. No se conoce mucho, ¿quiere aprovechar para hablar de él? Cuando me preguntan a qué espero para hacer una película en el Ribeiro siempre digo lo mismo: documental o dramática, lo que se merece el Ribeiro, su historia y sus gentes, es una serie.

¿Qué vino o vinos nos aconseja para ver, en plan maridaje, sus películas Los girasoles ciegos, La lengua de las mariposas y El bosque animado? Y cuántas copas... Para Los girasoles…, “Viña Mein”; para La lengua…, “Vilerma” tinto; para El bosque…, “Sanclodio”. Y copas, las que el cuerpo y el buen juicio aguanten. Llegado el momento de la  confusión, que opten por una de las dos cosas y abandonen la otra: o cine o vino.
Dentro del cine español, revélenos por favor quiénes son los mejores degustadores de vino... Manolo Gutiérrez Aragón, José Luis García Sánchez, David Trueba y yo.

¿Ha probado los vinos de Coppola?  No. Ni él el mío. Pero Woody Allen sí, y me mandó un e-mail que decía: “Haces tan buen vino como películas”. ¿A qué jode? Pues es verdad. Le había gustado mucho La lengua de las mariposas.

Gracias, y, ¡salud!

Texto: Israel Paredes

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