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Harry Dean Stanton en Lucky
Harry Dean Stanton en Lucky

Lucky. Una película modesta, frágil y a la vez recia como su protagonista, el genuino Harry Dean Stanton.

Con el street food instalado en nuestra agenda de ocio gastronómico, la fruta y verdura frescas, los pescados de lonja y las carnes al corte para paladares exquisitos, los mercados de abastos se convierten en la mejor opción para disfrutar de una buena comida después de haber llenado el carro de la compra

Dicen que La Boqueria es el mejor mercado del mundo. No solo por los 500 años de historia que arrastra este lugar de culto en el corazón de Las Ramblas, ni por el hecho de que si ellos no lo tienen es que no existe, ni siquiera por su papel de catalizador en el boom gastronómico que ha vivido la cocina en las dos últimas décadas...

Ya en sus tres álbumes previos, la banda Egon Soda, uno de los versos más libres del rock español, había cargado las canciones de contenido social y ambición literaria. Ahora, redoblan el voltaje en lo primero, El rojo y el negro del título no va por Stendhal

Sidecars es lo contrario a producto industrial. La evolución de Gerbass, Juancho y Ruly tiene bastante más que ver con barro, insomnio y carretera que con una estrategia trazada en hojas de excel. Por eso su público - tan auténtico como sus botas Chelsea- ha conseguido que la banda de Alameda de Osuna cuelgue 'Sold Out' hasta cuatro veces en La Riviera

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Teatro valiente. Por Glenfiddich
 
Esta semana tuve el placer de asistir a una clase maestra impartida por Juan Carlos Corazza en el Teatro Galileo organizada por Glenfiddich junto a otros periodistas, compañeros de profesión. Una clase de interpretación teatral en torno a las decisiones valientes que homenajeaba al fundador del whisky, William Grant, y a las decisiones valientes que ha tenido que tomar esta marca a lo largo de su historia.
 
Un verdadero lujazo de la mano de uno de los maestros de actores más importantes y con mayor trayectoria. Y es que la humanidad de Juan Carlos, su talento y su increíble psicología -daba la sensación de que nos conocía muy en el interior a todos- nos hizo disfrutar del teatro desde dentro, como actores protagonistas de una función que tal vez fuera esa vida que soñamos o, tal vez, la vida que aún podemos vivir.
 
Personajes que confrontaban, cortejaban y se mezclaban con el verdadero yo en el reto de cambiar y afrontar las decisiones con valentía. Un viaje iniciático a partir del teatro que el mismo Juan Carlos Corazza deseaba que 'fuera un momento, un instante en nuestras vidas, que no se lo llevara el viento'. Y sin duda, así será.  Gracias Maestro. 

Teatro valiente. Por Glenfiddich