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La Fundación Mapfre presenta la mayor retrospectiva del fotógrafo americano Nicholas Nixon. Una serie que profundiza sobre el paso del tiempo, la familia y las ausencias

La artista francesa Laure Prouvost ha empapelado la ciudad de Copenhague con cuerpos desnudos. La artista, premio Turner de arte contemporáneo, ha pegado pechos y entrepiernas en las paredes de la ciudad para dar el pistoletazo de salida a la feria de arte Chart que se celebró en septiembre

El artista francés JR ha instalado una fotografía enorme de un bebé que se asoma a través de la estructura que divide México y EE UU

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Ana Juan. Snowhite

Snowhite, Edicions de Ponent (España) 2002

Ana Juan
Sobre lo sensible

Ana Juan pinta mucho en el mundo del Dibujo: licenciada en Bellas Artes y con fama mundial, es Premio Nacional de Ilustración 2010. Comenzó en la revista Madriz, en plena Movida Madrileña. Después vinieron sus colaboraciones en El País, Times o The New Yorker, donde publicó una portada sobre la guerra de Irak. También ilustra novelas ajenas y crea sus propias narraciones gráficas (como la infantil Comenoches), en las que sus personajes pueblan tanto ambientes marginales como fantásticos. Extremadamente metódica, madruga para trabajar todo el día con sus lápices en perfecto orden de revista.

¿Una buena portada puede ser un criterio para comprar o no un libro? ¿Sientes que tienes poder -y responsabilidad-? Responsabilidad sí, pero la misma que puedo sentir con cualquiera de mis trabajos. Poder, no.

Entre otros muchos autores, has ilustrado algunos de Isabel Allende. ¿Te lees cada uno de los textos que ilustras o el estilo literario del autor ya te orienta? Sí, siempre suelo leer los libros que ilustro, por placer, por honestidad conmigo misma y por respeto al autor y al editor. Con Isabel Allende tengo un largo recorrido que empezó cuando ilustré la cubierta de su libro La Isla bajo el mar. La obra de Allende es sugerente y está llena de imágenes, lo que facilita el trabajo del ilustrador.

¿El libro electrónico va a suponer un problema para los ilustradores? El libro físico siempre va a existir. Las ediciones cuidadas, las buenas traducciones... Los dos soportes están destinados a convivir.

Has firmado dieciséis portadas de The New Yorker. ¿Trabajar para esta publicación es un sueño para un ilustrador? No todos tenemos los mismos sueños. The New Yorker apareció en mi vida y he aprovechado todas las oportunidades de colaboración que me ha dado. Es un trabajo duro y exigente que no siempre tiene el fin deseado, pero hay que aceptar las reglas del juego si se quiere estar ahí.

¿Qué haces si ante un encargo un cliente te dice, simplemente: “No me gusta“? Doy dos pasos atrás y reflexiono, muchas veces hay malentendidos, o no he sabido captar el deseo del cliente. También puede ocurrir que el cliente no sepa lo que quiere y entonces entramos en una espiral de donde es dificil salir con algo satisfactorio para ambas partes.

Ana Juan. Dos hermanas

Sorelle, Editorial Logos (Italia) 2010 /

Imagínate que el genio de la lámpara te dice que puede volver de carne y hueso a uno de esos personajes que has creado. ¿A cuál escogerías? A ninguno, en mi trabajo exorcizo mis demonios y no quisiera estar en sus manos.

Dices que en Japón, donde estuviste con una beca, viviste una de las etapas más emocionantes de tu vida. ¿No te dio por el manga? Japón todavía era bastante inaccesible, no circulaba tanta información sobre este país como en estos últimos años, y yo llegué allí completamente sola. Descubrí un país que me fascinó y disfruté de momentos difíciles de igualar. Aunque fui con una beca concedida por la editorial Kodansha, de esta colaboración salió un libro que poco tiene que ver con el manga, Amantes.

¿Crees que tus ilustraciones tienen un toque femenino? ¿El arte varía según el género del artista? Lo femenino y lo masculino son conceptos bastante discutibles. Más que de género hablaría de sensibilidades. Si se nota o no que soy mujer no es mi intención, y depende de la mirada del lector.

¿Ilustrarías un cartel para que el movimiento 15M lo colgase en Sol? Sí, en Sol y en otros muchos lugares habría que mostrar la indignación. Aún no he tenido tiempo de pensarlo, pero voy a hacerlo. ¿De verdad una imagen vale más que mil palabras? Definitivamente, sí.

Texto: Paloma F. Fidalgo

www.anajuan.net

Ana Juan. Sobre lo sensible