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Fernando León. Story-board Los lunes al sol

Story-board Los lunes al sol

Fernando León de Aranoa
El dibujante de sueños

Fernando León fue dibujante antes que cineasta. Uno de los pocos autores actuales –junto con Guillermo del Toro o Alex de la Iglesia- que dibuja sus propias películas antes de rodarlas. El story-board se ha convertido para él en algo más que una útil herramienta de trabajo: una pasión inquebrantable. Él mismo nos da algunas de sus claves.

Un story-board es una visualización de una película dibujada en viñetas. Un guión técnico gracias al cual el director (y sus ayudantes) saben, con un golpe de vista, qué planos tienen que rodar. Una herramienta que ejerce de crisálida entre el sueño del cineasta y lo que finalmente vemos en la pantalla. Lo curioso es que, al contrario que en guion, no existe un estándar. Pese a estar asociado al concepto cahierista de director/autor, en Hollywood encontramos ejemplos tan dispares como los célebres storys que William Cameron Menzies hizo para Lo que el viento se llevó (1939) –con tinta y acuarela sobre cartulina- o los de Martin Scorsese en Taxi driver (1976) –toscos pero minuciosos-. En España hay directores como Manuel Gutiérrez Aragón o Montxo Armendáriz que nunca los usan. Otros como Alejando Amenábar que se los encargan a profesionales como Sergio Rozas. Y otros como Carlos Saura, Álex de la Iglesia o Fernando León que los dibujan ellos mismos: son parte (imprescindible) de un proceso personal.

“Hay una anécdota muy graciosa” nos cuenta Fernando León de Aranoa (Madrid, 1968) desde su productora Reposado. “Cuando estuve en el rodaje de No es país para viejos descubrí que a Joel Coen le gustaba mucho ver salir el story-board de la fotocopiadora, porque va a toda velocidad y decía que si entornabas un poquito los ojos veías la película entera”. Este ejemplo ilustra a la perfección la importancia de esta herramienta. Fernando sabe mucho de ello. El director de Los lunes al sol fue dibujante antes que director. “El dibujo fue mi primera forma de comunicación con el mundo” rememora. “Yo quería hacer Bellas Artes, porque era lo que mejor se me daba y lo que más me gustaba. Pero me dieron mal la fecha del examen”. Finalmente ingresó en Imagen y sonido, donde pudo dar rienda a esa pasión trabajando en una agencia de publicidad. “Hacía story-boards” –aclara- “pero también ilustraciones y algún arte final para prensa… Todo era muy expositivo”.

Fernando León. Story-board Los lunes al sol

Story-board Los lunes al sol

Desde su corto Sirenas el cineasta siempre ha dibujado todo lo que le ha rodado. “Familia un tercio; Barrio la mitad y el resto completas” confiesa. “He hecho el camino contrario: dibujar cada vez más”. Su método de trabajo es totalmente sui generis. “Cuando estoy escribiendo el guión dibujo las imágenes que tienen mayor carga simbólica. Luego hago el story”, explica. “Si lo comparas con la peli, va plano a plano”. Quien quiera comprobarlo no tiene más que ojear el story-board de Princesas (publicado por la editorial Ocho y Medio). “Creo que los procesos son bonitos. Me encanta ver los planos de los arquitectos porque te ayuda a entender mejor la obra terminada” se justifica. “Los bocetos del Guernica me pueden gustar tanto o más que el Guernica”.

Su destreza le ha sacado de más de un apuro. “Para el documental Caminantes tenía una entrevista de una hora con el subcomandante Marcos y no sabía cómo venderle la secuencia final sin que pensara que estaba loco” ,rememora. “En el taxi de camino hice un dibujito de él y gente de muchos países quitándose el pasamontañas. Cuando lo vio dijo: ¡lo hacemos!” Pese a todo ello, para el cineasta –que siempre lleva un lápiz en el bolsillo- el dibujo sigue siendo una deuda pendiente. “A veces coqueteo con la idea de matricularme en Bellas Artes”.

Texto: David Bernal

El autor acaba de reunir todos sus textos en el libro Contra la hipermetropía (editorial Debate).

Fernando León de Aranoa. El dibujante de sueños