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La artista francesa Laure Prouvost ha empapelado la ciudad de Copenhague con cuerpos desnudos. La artista, premio Turner de arte contemporáneo, ha pegado pechos y entrepiernas en las paredes de la ciudad para dar el pistoletazo de salida a la feria de arte Chart que se celebró en septiembre

El artista francés JR ha instalado una fotografía enorme de un bebé que se asoma a través de la estructura que divide México y EE UU

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Gabriel Moreno

Gabriel Moreno
Pudor erótico

La belleza como dogma. Fanatismo sensual. Artesanía sutil. Gabriel Moreno (Baena, Córdoba, 1973) es elegancia ilustrada. Idólatra de musas anónimas. Y retratista de rostros imprescindibles.

La Marvel fue su infancia. Milo Manara, su biografía. Dibuja Mazinger Zetas y sueña con ‘criptonitas’ en el epicentro de los ochenta. Atraviesa la adolescencia entre erotismo italiano y excitada sensibilidad. Estudia Bellas Artes en Sevilla. Se especializa en diseño y grabado. Y, años después, claudica en su intento de armonizar la claustrofóbica disciplina de oficina con la espontaneidad creativa. “O pintaba o continuaba como diseñador gráfico. Pero dos vidas paralelas, imposible”. Madrid es el germen de su gloria. Traslada su técnica artesanal a la ilustración inspirado por las acuarelas de Berto Martínez. Trabaja el book durante doce meses. Y mueve virtual y físicamente sus obras hasta que revoluciona el sector impulsado por el entonces directivo de Contrapunto Javier Furones. “No he hecho otra cosa en mi vida que observar a mujeres. Le he dedicado más tiempo que a cualquier otra cosa. No puedo evitarlo. Lo hago de forma sexual, pero con el tiempo se ha convertido en algo casi profesional”.

Gabriel cristaliza sobre el papel su sensitiva habilidad. Erotiza rostros imponentes. Esculpe facciones con exactitud arquitectónica. Exalta el trazo. Multiplica las líneas. Tatúa cada poro del gramaje. Y su técnica anestesia a la élite publicitaria. “Empecé a trabajar con vectores y tintas planas, pero el resultado era horrible. Así que regresé a mi origen: el dibujo. Pensé: Esta técnica no se lleva, pero es lo único que sé hacer. Y, de casualidad, se puso de moda el trabajo hecho a mano. Entonces no había tanta gente que trabajase de esa forma”. La revista especializada en diseño Computer and Arts le incluye en su hit de nuevos talentos en el año 2007 y se impone su método. Treinta días después su agenda es una cronología imposible de encajar. Y así hasta hoy. De Repsol a McCann. O de Shackleton a Mahou. “El inicio fue especialmente emocionante. Mi obra explosionó a los 34 años. Y me pasé los 24 primeros meses literalmente impresionado. Siempre a punto de comerme el mundo. Ahora me entusiasmo por fases. Con determinadas obras. Pero también he encontrado el equilibrio. Tengo más trabajo. Pero más técnica. Y puedo dedicar menos tiempo”.

Dos lienzos de la actriz warholiana Eddie Sedgwick presiden el salón de su casa. No tiene musas. Pero el rostro de la intérprete popart combina sus debilidades. Belleza frágil. Sensualidad delicada. Y ácidas dosis de malditismo. Sólo se le resiste el desnudo. La pasión por el erotismo elegante es directamente proporcional a su pudor. La mente del mitómano Manara flirtea con la idea de la provocación integral. Desenfadada. Natural. Retratos de mujeres alejándose de la ducha o fumando cigarrillos a contraluz. Pero se le resiste. “Me da vergüenza. La idea de proponer a alguien hacer un desnudo me supera. Creo que es un problema de mentalidad. Pero lo haré”. Sentencia.

Texto: Rebeca Queimaliños

www.gabrielmoreno.com

Gabriel Moreno. Pudor erótico