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El artista francés JR ha instalado una fotografía enorme de un bebé que se asoma a través de la estructura que divide México y EE UU

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Isidro Blasco. El arte de crear espacios bidimensionales

Por Cecilia Camacho · Fotos:
 Isidro Blasco y obra

Isidro Blasco (Madrid, 1962) es uno de los mejores exponentes de la escultura contemporánea, y uno de los artistas más consolidados en el mercado internacional actual. Sus trabajos combinan arquitectura, fotografía, video y escultura para mostrarle al mundo una nueva forma de concebir y contextualizar los lugares.

Afincado en Brooklyn (Nueva York) desde el comienzo de su actividad artística manifestó un interés inusual por el espacio doméstico y sobre cómo se vive y dónde se desarrollan las historias personales del individuo, en 'pensar y analizar cómo vemos la realidad y cómo la interpretamos'. 

Blasco resume las bases de su trabajo en 'crear un espacio que no llega a ser tridimensional y que parte de un estudio previo que es de dos dimensiones. De esta manera, se puede entender como fotográfico, pero también como escultórico o incluso arquitectónico'. 

Tu trabajo está muy influido por la arquitectura.

Casi siempre mi trabajo empieza cuando me mudo a una nueva vivienda. No sé si será porque en Nueva York te tienes que mudar muy a menudo, ya que te van subiendo el precio del alquiler un disparate cada año, o por mis circunstancias personales, pero la realidad es que ya no puedo contar las veces que me he mudado desde que llegué hace 19 años.

Y en cada lugar se presenta siempre una nueva oportunidad para investigar un nuevo espacio, recorrer sus rincones, fijarse en las grietas, apreciar los cambio de la luz en las superficies. Entonces suelo hacer las fotos que luego empezarán a constituir los trabajos en tres dimensiones y las instalaciones. Ha habido muchos pisos y alguna casa, que son para mí singulares y en los que me he proyectado emocionalmente. De ellos ha salido una cantidad ingente de trabajos. Muchas cosas muy positivas y también algún batacazo.

Pero si tengo que elegir uno en particular, un espacio arquitectónico que cambió mi trayectoria artística y también mi vida en general, me tengo que ir más atrás. Sucedió cuando viví una temporada en Mexico DF, con mi novia de entonces Blanca Muñoz (escultora muy relevante ahora mismo en España).

Nos alojamos en un pequeño estudio en la colonia Roma de la ciudad, que no tenía ventanas a la calle y que tenía paredes y suelo como bruñidos con la huella visible por todas partes de los que lo habían construido. Allí fue donde empecé a mirar y a fijarme en la textura de las paredes y del suelo, y a pensar en ellos como el límite donde mi mirada se ha de detener y ya no puede ir más allá. 

Desde entonces, desde esta primera vez, siempre he buscado esas casas construidas a mano, sin pretensiones, donde se puede ver aún la huella de las herramientas del que las construyó. Son siempre lugares sencillos, sin pretensiones pero cargados de historia y de humanidad.

¿Qué espacio arquitectónico desaparecido te hubiese gustado conocer? 

El Merzbau de Kurt Schwitters, que siempre me pareció como el interior de una escultura, aunque era más bien arquitectura por su tamaño. La casa que cortó por la mitad Gordon Matta-Clarck en New Jersey antes de que fuera demolida: 'Splitting' en 1974. La réplica exacta del fragmento de calle justo delante de la galería, que reprodujo Glen Seator para Capp Street Project en Los Angeles 1997.

¿Qué proyectos tienes entre manos?

Trabajo en la exposición que se inaugura este octubre en el MuMA (Museo Metropolitano de la Ciudad de Curitiba, Brasil). Allí montaré una instalación bastante grande, de 26 metros de largo. Será una vista de la misma ciudad de Curitiba desde arriba, compuesta de cientos de fotos y con cinco vídeos time-lapse proyectados desde arriba. También habrá una zona hecha de materiales de construcción donde los visitantes podrán pintar e intervenir en la instalación, aportando sus ideas.

Además, expondré en varias galerías, y estoy preparando la segunda 'interventions' en una casa que hemos comprado en Hudson, New York. Consiste en que antes de empezar la renovación, invitaremos a varios artistas y arquitectos a intervenir en la casa, con bastante libertad, pero sin pasarse... El reto luego será poder conservar e integrar algunas de estas intervenciones en la renovación de la casa y el jardín.

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Isidro Blasco. El arte de crear espacios bidimensionales