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Alberto Pina. El pintor de la soledad

Por Paloma F. Fidalgo · Pintura: Gigante

Decía Rothko: 'Si estás triste y solo, cuando veas mis cuadros, verás que no eres el único”. Algo así sucede con las obras de Alberto Pina (Atenas, 1971), que opone al ruido y la tecnología que parecen dominar gran parte del arte actual, pinturas realistas de lugares solitarios e inquietantes, donde se respira la huella de alguien ausente. 

Vivimos una época de eclecticismo artístico, y tal vez el arte más mediático sea el tecnológico. ¿Queda sitio para la pintura figurativa?
Sí, no creo que un lenguaje artístico sustituya a otro y lo invalide. Ocupan espacios distintos, pero se enriquecen mutuamente. 

Sus pinturas tienen algo de inquietante y melancólico.
Sí. La mayor parte del tiempo, el mundo en el que vivimos es muy inquietante, hasta amenazador. Todo es bastante difícil de comprender, las personas y sus actos a menudo desconciertan. Supongo que la melancolía es más difícil de explicar. Creo que tiene que ver con el hecho cada vez más frecuente de recurrir al recuerdo para crear las imágenes, y con la sensación constante de percibir que en el arte algo falta, algo hemos perdido. 

¿Qué falta?
Un lenguaje compartido. Parece que el individualismo feroz en que hemos sido educados y en el que vivimos nos aísla cada vez más del otro. Y esto afecta al arte, que a menudo habla para sí mismo, y da la espalda a todos en un alarde de genio creador pseudorromántico alejado del mundo, que parece deberse sólo a sí mismo, y a un espectador pasivo que no puede o no sabe hacer el más mínimo esfuerzo de comprensión.

Los lugares que aparecen en sus cuadros, ¿son inventados?
En general, son lugares tan recreados y transformados que, podría decirse que son inventados. Las imágenes surgen casi siempre de mi entorno más próximo: la sierra de Madrid, su periferia, zonas industriales o nuevos barrios, algunos paisajes rurales de Castilla. 

Su luz es muy particular.
La luz y el color son determinantes para mí, construyen la imagen que persigo. En eso creo que estoy muy influido por el sentido teatral y dramático del arte barroco. Las luces, casi siempre laterales, actúan casi como un objeto más de la composición.

¿Qué significa para usted Francisco Cortijo?
Es uno de los pintores españoles más importantes de la segunda mitad del siglo XX, y uno de los más injustamente olvidados. Fue mi maestro, me enfrentó a iniciar mi camino. Su ejemplo de honestidad, capacidad de trabajo y sentido autocrítico son una referencia constante para mí. 

Con los tiempos que corren ¿los artistas son emergentes durante más tiempo?
La pintura es una de las artes donde más determinante es el paso del tiempo. Los años de trabajo y experiencia en la pintura intensifican y desarrollan la construcción de un lenguaje propio. Son pocos los pintores que alcanzan su máximo momento creativo en la juventud. Quizá las vanguardias de primeros del XX, ese momento tan excepcional, han distorsionado esta realidad. 
  

El pintor de la soledad