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CRISTINA IGLESIAS 
Vocación solidaria
Por Carlos G. López
 
Un buen día decidió decir adiós a su vida llena de comodidades en España. En su lugar, le esperaba la India, donde lleva años viviendo para ayudar a los más desfavorecidos y donde trabaja en su propia ONG y en una agencia de viajes.
 
'No sabía muy bien lo que quería hacer. Trabajé en hostelería, cine y veterinaria ¡Muy polifacética!, recuerda Cristina Iglesias. Esta madrileña de familia acomodada abandonó el confort que le ofrecía la capital cuando se decidió a estudiar Trabajo Social, carrera que le orientó a la vida que hoy lleva lejos de España: 'Cuando la terminé, me fui de voluntaria a África ocho meses. Más tarde, llegó la maternidad y mi carrera social continuó en España. En 2011 viajé por primera vez a India y supe que era allí donde tenía que estar'.
 
Sí, India se ha convertido en el país de residencia de esta mujer en la que la vocación solidaria despertó desde bien pequeña: 'Fui a un colegio de monjas y, a veces, proyectaban diapositivas de las misioneras en África. Cuando veía esos lugares y a ellas trabajando para la gente, sabía que quería hacer algo parecido. Quería convertirme en misionera sin ser monja'. Dicho y hecho.
 
Cristina habita ahora en la ciudad india de Varanasi junto a su hija Ananda y prepara allí dos proyectos. El primero, inminente, es Shanga Services, una agencia de viajes que promueve vacaciones culturales por la India. 'El viaje está pensado para que quien lo realice sienta que ha entendido algo de lo que es India. Durante los once días en Varanasi, las mañanas se dedican a la parte teórica de diferentes temas como la mujer, religión o yoga. Las tardes se lleva a la práctica aquello que se ha estudiado. Es decir, si por la mañana se habla sobre los diferentes cultos de la religión hindú, por la tarde se visitan templos', dice de estos viajes que está organizando para el próximo mes de agosto. 
 
El otro proyecto que ocupa su tiempo es Swawalambi, la ONG que ha constituido junto a la pareja de actores españoles Vicenta Ndongo e Iván Hermés y que tiene como objetivo trabajar para la autosostenibilidad de los habitantes de India. La dura historia de la familia de Amarjit, un joven de 16 años que los intérpretes conocieron el pasado verano, inspiró el proyecto.
 
Los esfuerzos de Iglesias, Ndongo y Hermés culminaron en la apertura de una tienda de comestibles que permitiera trabajar al padre de Amarjit, mientras el chico podía seguir formándose y cumplir su sueño: recibir clases de baile. 
 
Cristina es una vieja amiga de El Duende y es que colaboró escribiendo en la revista hace más de una década. Ya entonces hizo gala de su solidaridad al invertir el dinero que cobró por un artículo en montar un puesto de fruta a su pareja de ese momento: 'Él vivía en una aldea perdida de la montaña en Tanzania y no he tenido contacto con él desde que volví de África en 2002, pero llegué a ir a la tienda. Lo que en España no supone mucho dinero, en otro país puede ayudar a que una familia cambie su vida. Como todo, el valor del dinero también es relativo'.   

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