Advertisement

La idea con este nuevo trabajo era generar desconcierto y establecer un terreno de juego nuevo con la sorpresa y desubicación. Es el disco más extremo que hemos hecho

La clave de su humor es el no humor. No hay hipérbole en sus sketches. Rober Bodegas (A Coruña, 1982) y Alberto Casado (Madrid, 1983) han inventado un formato audiovisual 'fast food' que consiste en retratar el patetismo local sin fuegos de artificio. Bienvenido a todos tus lugares comunes. 

Los dos primeros cabeza de cartel confirmados para el festival Mad Cool son Queens of The Stone Age y Furure Islands. La banda californiana estrena una tanda de confirmaciones que se irán haciendo efectivas las próximas semanas

Tras obrar el milagro de los 400.000 espectadores en su versión teatral, 'Los Javis' llevan a la gran pantalla la historia de dos monjas lesbianas y una pareja de adolescentes que creen haber encontrado a Dios en los agudos de Whitney Houston

<
>

 
Esther Cidoncha. Pasión en blanco y negro
 
Por Andrés Castaño 
El jazz es movimiento, es pasión, puro dinamismo, energía, libertad… Todo eso lo capta la fotógrafa Esther Cidoncha (Orán, Argelia 1962) en sus retratos de grandes músicos en directo. Muchos de ellos recopilados en un libro que resume su trayectoria, When Lights Are Low
 
'Mis primeros negativos datan de 1989 fotografiando al mítico grupo legendario Modern Jazz Quartet', nos comenta. 'Enseguida me gustó esta música a veces extraña y difícil pero también sugestiva y evocadora. Llegó directamente y me atravesó como un rayo'. Asidua de conciertos de jazz reconoce que 'en nuestro país hay grandísimos músicos de jazz'. ¿Su fórmula? 'Hay que saber lo que uno quiere hacer. Tener un criterio buscando la excelencia del momento. La cámara es un utensilio al servicio de un objetivo'. 
 
Tras 25 años de experiencia tras la cámara vive el presente 'como siempre lo he hecho, sin pensar en un camino a seguir. Me sigo tomando el jazz como un placer que hay que saborear a pequeños sorbitos, me lo tomo con muchísima calma. Así he sido siempre y creo que es un buen secreto para seguir al pie de escena'. 
'Los grandes fotógrafos de jazz como Herman Leonard, William Claxton, Francis Wolff o Lee Friedlander entre otros; y también los grandes maestros de la fotografía como Henri Cartier-Bresson, André Kertész, Walker Evans, Harry Callahan Bill Brant o Rodchenko entre otros. Me enamoré de las portadas del sello discográfico Blue Note, no me cansaba de mirarlas una y otra vez, con diseño del gran Reid Miles y fotografías de Francis Wolff. Las imágenes del clásico fotógrafo de jazz Herman Leonard que retrató la época dorada del jazz años 40 y 50 en Nueva York fueron fundamentales para que me decidiera por probar suerte en esta afición'.
 
La improvisación del directo 
 'La fotografía de un concierto tiene una parte de improvisación. Es todo un riesgo, un desafío constante. Es una de las cosas que más me sorprende del jazz. No sólo me gusta el movimiento, también me interesan otros conceptos dentro del mundo de la danza como es la coreografía, la colocación de elementos (trasladado al jazz sería músicos, instrumentos, micrófonos, atriles, partituras, focos, cortinas), las composiciones, el espacio, la iluminación y lo dramático que encierra un escenario, me estimula profundamente'. 
 
Un instante eterno 
 'En la fotografía de jazz de escenario 'el instante es decisivo', como diría Cartier-Bresson. El objetivo tiene la gran habilidad de retratar el tiempo, el instante que nunca más volverá a ser. Es el arte que más tiene que ver con el concepto tiempo. Su gran habilidad para captar una milésima de segundo, hacen de la fotografía algo único. Esa capacidad de retratar al músico en plena inspiración, en una improvisación en la que el tiempo es fundamental hacen que el jazz y la fotografía tengan mucho en común”. 
 
En cierto modo, psicoanaliza a los músicos: 'Es muy importante la complicidad del músico y su generosidad hacia el fotógrafo. Su personalidad influye mucho en una buena foto, cómo gestualiza, cómo se mueve, o viste, si es extravagante, fotogénico, su sonrisa o su seriedad e introspección'.  Y siempre, en su hábitat natural, el escenario: 'Me parece fundamental que sean instantáneas del propio músico en su ambiente. Es como me siento cómoda a la hora de retratarlos. La fotografía de estudio no me convence, trata de imitar la realidad forzando al músico a sentirse natural y libre'. 
En blanco y negro 
'Pienso que hay una evidente afinidad entre fotografía en blanco y negro y jazz. Ambos son espontáneos, captan emociones y experiencias en un breve instante. Asimismo el jazz lo veo de este modo sobrio y sin aderezos, habla de emociones vitales. Si la improvisación ocurre en cada instante, la fotografía capta ese instante'.  
 
Su disco favorito: Money Jungle. Una rara avis con Duke Ellington, Max Roach y Charles Mingus. Es inspirador y está lleno de belleza'. Y dentro de este disco, su favorita: Fleurette Africaine. 'Siempre que lo escucho me conmueve'. 
 
25 años en el escenario 
El hilo central de tu libro When Lights Are Low (2014) es la de llevar a cabo 'un homenaje a los músicos de jazz a través de un recorrido de 25 años por diferentes clubes y escenarios de distintos países. Mostrar un trabajo donde la selección de las 180 fotografías fue dura. Muchísimos descartes. Tengo un enorme archivo y no descarto publicar otro volumen'. 

Esther Cidoncha. Pasión en B&W