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De Vermut con José Ovejero

Por Ignacio Vleming · Fotografías: Pepe Herreros

Nos acercamos al Mercado de Motores a la hora del aperitivo a tomar un vermut Yzaguirre con José Ovejero, que acaba de publicar en Galaxia Gutenberg La seducción, su última novela. Durante una hora nos seduce con sus reflexiones acerca del poder de la imaginación y la necesidad de la literatura.

La profusa obra de José Ovejero (Madrid, 1958) nos haría pensar que comenzó demasiado pronto, pero lo cierto es que su primer libro, un poemario titulado Biografía del explorador, lo publicó con 36 años. Desde entonces no ha parado ni un segundo y tanto la crítica como los lectores han seguido muy de cerca la trayectoria de este escritor heterodoxo, que se mueve sin complejos entre distintos géneros y formatos. Después de La ética de la crueldad, Premio Anagrama de Ensayo 2012, y la novela La invención del amor, Premio Alfaguara 2013, llega La seducción. Además, nos adelanta que tiene entre manos un libro de cuentos, un poemario, más teatro y una película de cine documental dirigida junto a Edurne Portela que, bajo el título de Vida y ficción, trata de resolver el gran misterio de por qué seguimos escribiendo.

Ariel es el personaje de tu última novela, La seducción. ¿Quién es él? Es un escritor de unos cincuenta y tantos años que ha tenido bastante éxito en el mundo de la literatura, pero que desde hace un tiempo ha dejado de escribir. Un día se le presenta el hijo de un amigo que, mostrándole una enorme admiración, va a conseguir seducirlo para hacer algo que no estaba en sus planes.    

Dice la RAE que seducir es ''persuadir a alguien con argucias o halagos para algo, frecuentemente malo''. ¿Qué tipos de seducción hay? Yo creo que hay tres tipos de seducción: la que depende de la atracción erótica, la que alimenta nuestra vanidad y la que surge del ejercicio del poder, y que es la principal en mi novela.

¿Quiénes somos vulnerables a la seducción? Todos nos dejamos seducir en algún momento u otro, pero las personas que estamos vinculadas al mundo del arte, no sólo los escritores, somos todavía más vulnerables. Si dedicas dos años a escribir una novela es porque tienes cierto ego. Y no te basta con haber tenido un reconocimiento importantísimo, la vanidad hay que estar alimentándola constantemente.

¿Cómo funciona el juego de la seducción? La seducción es siempre un juego doble, si no participan dos, no funciona. Somos seducidos cuando nos sentimos seductores, es decir cuando nos vemos más guapos, más interesantes o más inteligentes, hasta el punto de que nos creemos esa imagen de nosotros mismos y la desplegamos para el otro. En la seducción siempre hay un viaje de ida y vuelta. 

¿Sigue teniendo tan mala fama la seducción? Antiguamente se pensaba que era obra del demonio. Pero ha habido un cambio, ahora se entiende más bien como una forma de relación, es un valor en alza, y se ha extendido a todos los campos, incluido el de la política, entre otras razones porque las ideologías se han vaciado de contenido. ¿Si no hay un contenido entonces qué hay? El juego, las formas, la seducción... 

En principio iba a titularse La invención de la violenciaSi en La invención del amor la imaginación servía para construir, en La seducción, la misma imaginación sirve para destruir, de ahí la violencia. Son dos novelas complementarias, aunque no tienen nada que ver en la trama.

¿Hay violencia en la seducción? Depende de cómo lo entendamos. En mi novela sí existe violencia, porque Ariel es seducido para hacer algo que en principio no desea. Sobre él se ejerce una violencia psicológica.   

Oyéndote hablar me viene a la cabeza ese capricho de Goya titulado El sueño de la razón produce monstruos. ¿Hay una crueldad específicamente española? La crueldad existe en todas las tradiciones, pero en la literatura española ocupa un lugar central. Los libros más crueles son los grandes clásicos, como por ejemplo El Lazarillo. En La ética de la crueldad me refería a una serie de autores a los que yo llamo crueles porque confrontan al lector con lo que éste no desea ver. Yo también me identifico con estos escritores, porque creo que el juego auténtico de la literatura está en la tensión con el lector, en forzarle a tener una posición activa ante la historia.

¿Y una seducción? La seducción sin embargo está más vinculada a la tradición francesa. Estoy pensando en Sade, Laclos o Bataille.

¿Y la literatura es una forma de seducción? Siempre. No hay libro que no aspire a seducir al lector, que no trate de atraerlo al juego que tú decides. A los lectores hay que secuestrarlos.

De Vermut con José Ovejero