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Harry Dean Stanton en Lucky
Harry Dean Stanton en Lucky

Lucky. Una película modesta, frágil y a la vez recia como su protagonista, el genuino Harry Dean Stanton.

Con el street food instalado en nuestra agenda de ocio gastronómico, la fruta y verdura frescas, los pescados de lonja y las carnes al corte para paladares exquisitos, los mercados de abastos se convierten en la mejor opción para disfrutar de una buena comida después de haber llenado el carro de la compra

Dicen que La Boqueria es el mejor mercado del mundo. No solo por los 500 años de historia que arrastra este lugar de culto en el corazón de Las Ramblas, ni por el hecho de que si ellos no lo tienen es que no existe, ni siquiera por su papel de catalizador en el boom gastronómico que ha vivido la cocina en las dos últimas décadas...

Ya en sus tres álbumes previos, la banda Egon Soda, uno de los versos más libres del rock español, había cargado las canciones de contenido social y ambición literaria. Ahora, redoblan el voltaje en lo primero, El rojo y el negro del título no va por Stendhal

Sidecars es lo contrario a producto industrial. La evolución de Gerbass, Juancho y Ruly tiene bastante más que ver con barro, insomnio y carretera que con una estrategia trazada en hojas de excel. Por eso su público - tan auténtico como sus botas Chelsea- ha conseguido que la banda de Alameda de Osuna cuelgue 'Sold Out' hasta cuatro veces en La Riviera

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Edit. 
 
En el viaje de regreso la puerta está cerrada, y no me atrevo a llamar, ni a gritar que he vuelto. No ladra mi perro, nadie asoma en la ventana, ni están mis colillas en el suelo.
Allí solo está el silencio en el aire de las palabras que no se dijeron desde mi destierro.
La nostalgia en la mirada trastornada por el tiempo y la distancia.
El miedo de volver a casa y ver que el álbum de recuerdos está mucho más viejo, la sospecha de juzgar y ser juzgado con el curtido criterio del paso del tiempo.
 
En el viaje de regreso me imagino acurrucado, aun con la fe más roída, en mi cama de los sueños. Escribiendo aquellos versos que dejé vacíos con las nuevas rimas aprendidas en el final de los caminos.
 
Como aquel niño cuyas heridas se iban curando con el suave paso de tus manos.
Envejeciendo aún inocente en tu mirada como un imberbe soñador de nuevos mundos.
 
Viajar es regresar, abrir la puerta cerrada y que sepas que aún te quiero.
Viajar es irme sin abrir la puerta y que sepas que no he vuelto, porque aún te quiero.
 
A mi madre

Viajar es regresar. Por Rubén Arribas