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Javier Sánchez Medina, artista y artesano extremeño afincado en Madrid, ha sido escogido para participar en la exposición “Mickey: The True Original”, que se inaugurará el 8 de noviembre en Nueva York.

Quien crea que conoce los lugares más sorprendentes del mundo, debería reconsiderarlo. “Maravillas secretas del mundo” (Lonely Planet. Geoplaneta) acoge entre sus páginas eucaliptos arcoíris, pueblos fantasma, un museo submarino, un pueblo llamado Hell (infierno) o una piara de cerdos caribeños nadadores.

¿Cómo es la versión española del musical? Aquí te lo contamos todo. 

Quizá no reine como en la época del cine mudo o como antes de la reescritura del género que siguió a la Guerra de Vietnam, pero el wéstern no carece de signos vitales, y esto va también por la televisión, donde en los últimos años las plataformas de pago han avivado la llama que prendieron 'El Llanero Solitario', 'Bonanza', 'Gunsmoke', 'La casa de la pradera' o 'Walker'. 

No era fácil ser mujer en el Salvaje Oeste, y llevar pantalones y una 38 al cinto no siempre mejoraba tus posibilidades. Hablamos de pioneras, forajidas, rancheras, aventureras… Algunas de ellas fueron violadas, esclavizadas, traicionadas o ahorcadas sin piedad. Irati Fernández Gabarain y Nerea Aguado son las autoras del fanzine Mujeres Legendarias del Lejano Oeste, publicado por Ediciones Armadillo.

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Vidas sonoras
 
 
Uno de los primeros recuerdos recurrentes que tengo de mi padre es el de oírle canturrear en la ducha, silbar mientras se afeitaba, arrancarse con el estribillo de una canción que sonaba en el coche mientras me llevaba a la guardería o al colegio. Cantaba en italiano y se inventaba la letra sin pudor. Ahora sé que algunas eran collages que mi padre hacía de las letras de Jimmy Fontana, La nostra favola, Che Sara pero sobre todo Il Mundo…  También ahora sé que detrás del sonido del triángulo, el sonido de fondo del violín y la explosión de la orquesta en el estribillo mi padre intentaba entonar una lección de vida.
 
Nada tiene que ser para siempre si no lo deseas. Los malos momentos pasan con el tiempo, no existe una condena a perpetua infelicidad. El mundo gira y la noche da paso al día. Porque ahora sé que mi padre cantaba sobre todo cuando su corazón andaba triste o preocupado. Que cualquier vida va acompañada de una banda sonora y que mi vida no sería ni parecida sin la música. Que por qué, mientras la música electrónica revolucionaba mi juventud se me erizaba la piel con Franco Battiato. Que se pueden colorear melodías y puntear sentimientos en escalas invisibles de vida. Que una generación tiene su propia banda sonora. Qué las páginas de esta revista que en mayo cumplirá 20 años han ido acompañadas inevitablemente de una canción tras otra.
 
Sinfonías de letras impresas que buscan la melodía en el contrapunto y la belleza en la disonancia. El ritmo incesante de la imprenta, tesituras coloreadas en ilustraciones, silencios congelados en una nota suspendida tras un flash. Una orquesta de creadores que forman un unísono. Un acorde que acompaña la soledad junto a un sorbo de café tras la fanfarria de una redacción.
 
En mayo nuestra suite inacabada cumplirá 20 años. Y no se nos ocurre mejor forma que celebrarlos con un musical y homenajear la cultura de esta ciudad que pese a todo no ha dejado de cantarnos y dar la nota más alta, más allá de los 40. Porque a veces, cuando estoy triste, me sorprendo canturreando. Porque siempre hay un nuevo querer en este mundo que gira. Porque la creación independiente de Madrid se merece ser el rey león. 
 

EDITORIAL. Vidas sonoras