Advertisement

Quizá no reine como en la época del cine mudo o como antes de la reescritura del género que siguió a la Guerra de Vietnam, pero el wéstern no carece de signos vitales, y esto va también por la televisión, donde en los últimos años las plataformas de pago han avivado la llama que prendieron 'El Llanero Solitario', 'Bonanza', 'Gunsmoke', 'La casa de la pradera' o 'Walker'. 

Casas de juego para gatos y perros, pájaros y ovejas, murciélagos y conejos, caballos y peces, ratones y cobayas, e incluso canguros y tortugas. “Pet-tecture: Design for Pets” (Phaidon) explora el fascinante mundo de la arquitectura y el diseño para animales. 

La media naranja de Madame Sushita, Monsieur Sushita, desembarca en Madrid para ofrecernos los mejores y más variados platos de tradición japonesa con influencias de sus viajes por Marruecos, Perú, Tailandia o Hawái.

No era fácil ser mujer en el Salvaje Oeste, y llevar pantalones y una 38 al cinto no siempre mejoraba tus posibilidades. Hablamos de pioneras, forajidas, rancheras, aventureras… Algunas de ellas fueron violadas, esclavizadas, traicionadas o ahorcadas sin piedad. Irati Fernández Gabarain y Nerea Aguado son las autoras del fanzine Mujeres Legendarias del Lejano Oeste, publicado por Ediciones Armadillo.

Del 18 al 28 de octubre más de 100 bares y restaurantes del castizo barrio de Lavapiés forman parte de la VIII edición de este Festival Multicultural de la Tapa y la Música, Tapapiés.

 

La polifacética Coco Dávez, diseña un pañuelo solidario de la firma de moda Compañía Fantástica cuyos beneficios íntegros serán donados a Federación Española de Cáncer de Mama.

La marca de moda UGG® cumple 40. La firma fundada en 1978 por un surfista australiano en la costa de California, hoy forma parte del escenario mundial y es reconocida por su icónica bota clásica que, en su día, utilizaron los surfistas para mantener sus pies calientes. 

<
>

carlos canal

Carlos Canal
Congelar emociones

Carlos Canal se dedica a la fotografía y a la medicina desde hace 30 años, sendas que hace siete años empezaron a cruzarse. Ha trabajado con enfermos de leucemia durante media vida y ahora trabaja con los usos de la fotografía como terapia. Resultado de todo esto es el libro Recuperar la luz, realizado junto con una paciente, y una serie de talleres en los que se congelan las emociones para salir de la oscuridad.

¿En qué consistía la terapia? Me planteé hacer un trabajo para ver si la fotografía como herramienta, como metalenguaje, podía servir de algo en la práctica médica habitual. Lo realicé con diez pacientes. Aparte del tratamiento estándar de la leucemia, decidí tratarlos usando imágenes fotográficas como ventanas del inconsciente que  te permiten sacar cosas que tienes ahí guardadas.
¿Dónde está la clave? Está en desarrollar los potenciales de creatividad. Yo trabajo con fotografía pero hay otros campos artísticos eficaces en la recuperación de pacientes de cualquier índole. Trato de darle a las personas la posibilidad de que encuentren y desarrollen estos potenciales y eso lleva a una autocuración. Uno, como ser humano, tiene que vivir el proceso de la enfermedad como algo a lo que tiene que enfrentarse para crecer y llegar a otro lugar, la vida es un proceso dinámico, es como el agua que no acaba de llegar nunca a ningún sitio y está siempre presente.
¿En qué consiste el taller? Dentro de los usos de la fotografía como una terapia he montado un taller en el que trabajo con tres elementos. La luz, como manifestación de lo energético,  el cuerpo como contenedor, que te sirve para relacionarte con el mundo a través de los sentidos, y con las emociones. La metáfora de las emociones es el agua.  Lo que hacemos es encontrar las emociones que nos impiden estar bien, escribirlas en un papel e introducirlo, transmitiendo esa emoción, en el agua, y la congelamos. Después se fotografía el proceso de descongelación. Es muy curioso porque te das cuenta cómo la rabia se congela diferente al amor o como, curiosamente en el mismo día y a la misma hora, el mismo bloque de hielo, dependiendo de la emoción que tenga, tarda un tiempo determinado en descongelarse.
¿El arte puede curar? Totalmente, la clave está en que la gente que está en procesos creativos vive el presente de una manera directa. Vivir el presente es algo tan simple y tan complicado que hace que cambie toda nuestra información celular. A las células les encanta que vivamos en el presente, porque de esa manera la mente deja ser la  privilegiada en la estructura y organización de nuestra vida. A al mente no le interesa el presente, sólo el pasado, los recuerdos, las emociones que hemos tenido, lo que hemos vivido…. Y el futuro, que son los deseos, el apego, los proyectos…una serie de situaciones que lo único que te generan es infelicidad, angustia, y producen unos estados en los que no puedes ser feliz. La Arteterapia se basa en que desarrolles desde tu propio conocimiento lo que te interesa desarrollar, si tienes menos situaciones que te provocan sufrimiento puedes vivir mejor.

Txt: Laura Aragoneses


Carlos Canal. Congelar emociones