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Camaleónico, atrevido, con ganas de crear… Rubén Ochandiano ha rodado dentro y fuera de España, en Hollywood y en proyectos independientes.

Dos vidas y una íntima correspondencia mantenida por email entre 2013 y 2016, ahora se hace pública en forma de libro, Regina & Celeste.

El 4 de octubre estrena Es mi palabra contra la mía, donde nos desdobla y se pregunta por qué no hay manera de que nos contentemos con lo que somos.

Para Iseo & Dodosound, la suma de Leire Villanueva y Alberto García.

Llega al Teatro Fernán Gómez una obra planteada como el reverso de un lienzo histórico. En Monsieur Goya, una indagaciónse plantea el exilio del pintor de los pueblos, Francisco de Goya, a partir de miradas subalternas.

El clown emérito del Circo del Sol indaga en los orígenes de la compañía con Kooza, que llega a Madrid el 25 de octubre.

Abandonó una brillante trayectoria profesional como creativo e ilustrador publicitario para abrazar la vida rural y familiar. En 2012 fundó el sello Autsaider Cómics.

Los sonidos frescos seducen cuando aportan novedad, brío y ritmo. Algo que ocurre al escuchar al combo francés Caravan Palace.

El espacio de trabajo y aprendizaje Atelier Solar está organizando las I Residencias Africanas de Creación e Investigación.

Alberto Morillas es el mejor perfumista del mundo. Su gran don es su capacidad para fusionar innovadoras tecnologías naturales con la perfumería molecular de última generación.

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Planes

El Café Berlín se transforma

en un Templo del Baile 

Desde hace dos años se celebra en el Café Berlín una fiesta/performance donde los participantes bailan libres, descalzos, sin hablar y sin bebidas dentro de la pista. 

Y es que, un domingo al mes, el Café Berlín se transforma en El Templo del Baile siguiendola tradición dadaísta del Cabaret Voltaire, germen de las vanguardias artísticas y los happening, donde se entremezcla el teatro, la danza, la poesía, la música y la improvisación con la participación necesaria de un público que deja de ser un elemento pasivo para convertirse en protagonista. 

Continuando esta estela, el Templo del Baile ofrece un escenario donde los asistentes se adentran en la pista descalzos, en silencio y sin copas en la mano. Para empezar una danza con los ojos vendados durante unos instantes, que se transformará en un baile libre de cuatro horas.  

El Templo del Baile busca que la performance nazca de la fiesta y vuelva a verterse en ella, nutriéndose y retroalimentándose en un diálogo constante con los participantes, disolviendo por completo la barrera entre actor y público. 

A lo largo de la sesión diversos elementos lúdicos hacen aparición; un paracaídas, una cuerda, personajes que rocían de olores a los asistentes, etc. Invitando a todos a moverse sin normas, ni juicios, a expresar su verdadero yo a través del cuerpo. También hay hueco para la música en vivo y una pequeña representación teatral. 

Planes: El Café Berlín se transforma en un Templo del Baile