La idea surgió de la fantasía de Diana Rude. Un día de 1999 observó el espíritu insustancial de las pinzas para tender la ropa y decidió revolucionar su estética con una mano de pintura y un par de golosinas. Durante seis años perfeccionó la técnica y en junio de 2005 quedó inaugurada la esencia de su ingenio.
El resultado es Caramelario, una tienda en pleno pulmón de Chueca que combina el dulce y el diseño. Todos los productos están customizados con una última pincelada de caramelo y recubiertos de productos químicos para asegurar la longevidad de la pieza. Desde espejos hasta estanterías. Además, la tienda ofrece la posibilidad de reciclar cualquier objeto personal o realizar encargos para listas de bodas desde 6 euros. Otra versión de Hansel y Gretel. Sin fantasía pero con magia.
Pelayo, 23 · L-V de 11 a 14 h y de 17 a 21 h/ S de 12 a 15 h y de 17 a 21 h · T. 91 521 66 54 · www.caramelario.com