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La idea con este nuevo trabajo era generar desconcierto y establecer un terreno de juego nuevo con la sorpresa y desubicación. Es el disco más extremo que hemos hecho

La clave de su humor es el no humor. No hay hipérbole en sus sketches. Rober Bodegas (A Coruña, 1982) y Alberto Casado (Madrid, 1983) han inventado un formato audiovisual 'fast food' que consiste en retratar el patetismo local sin fuegos de artificio. Bienvenido a todos tus lugares comunes. 

Los dos primeros cabeza de cartel confirmados para el festival Mad Cool son Queens of The Stone Age y Furure Islands. La banda californiana estrena una tanda de confirmaciones que se irán haciendo efectivas las próximas semanas

Tras obrar el milagro de los 400.000 espectadores en su versión teatral, 'Los Javis' llevan a la gran pantalla la historia de dos monjas lesbianas y una pareja de adolescentes que creen haber encontrado a Dios en los agudos de Whitney Houston

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Portada de Ratones asustados


Marta Reguero:

Escribiendo el habla

Las comunicaciones que tenemos unos con nosotros y con nosotros mismos son el tema sobre el que pivota la segunda novela de la periodista y escritora Marta Reguero, Ratones asustados, recién publicada. Es la historia de una mujer que, al perder el habla, escribe un diario por prescripción de su psicoanalista. La narración es ágil y ligera, pero el asunto, salta a la vista, de ligero no tiene nada. La autora ha sabido articularlo bien, lo conoce: trabaja en comunicación corporativa en el sector de la Educación y es autora del blog Comunicar-t. Se había estrenado como literata con La noche de los sueños perdidos, un libro destinado fundamentalmente al público infantil.

Preséntate, Marta.

Tengo 33 años. Soy periodista y trabajo desde hace 8 en comunicación corporativa, especialmente en el área de Educación. Me considero una gran lectora y de ahí surge mi interés por contar historias, ser capaz de crear personajes y darles un fondo emocional sólido. Me interesa mucho la Psicología y el desarrollo de las emociones. Espero ser capaz de reflejar esto en mis novelas y, sobre todo, espero poder seguir escribiendo y compartiéndolo con los lectores, pues el diálogo con ellos ha sido lo más emocionante y motivador que he encontrado en mis inicios literarios.

Al perder el habla, a la protagonista de Ratones asustados su psicoanalista le manda escribir media hora diaria. ¿A ti te resulta más fácil expresarte por escrito que hablando?

Creo que cada canal tiene sus ventajas. La comunicación oral aporta muchos ingredientes que por escrito es difícil transmitir (gestos, señales físicas, tono...) pero por eso precisamente la comunicación escrita me parece un reto interesante... ser capaz de volcar todos estos códigos invisibles a través, únicamente, de las palabras. Experimentar con el lenguaje, llevarlo a sus límites expresivos y descubrir fórmulas para encauzar ideas y sentimientos me parece un desafío muy atractivo.

¿Todos somos ratones asustados? ¿Cualquiera puede identificarse con la historia de esta novela ?

El concepto de 'ratones asustados' quiere definir una impresión personal que yo he ido desarrollando al observar el bagaje emocional de mi generación. Empiezo a ver una serie de jóvenes, muy arropados familiarmente, educados y criados con muy buenos recursos, pero acompañados de un alto nivel de expectativas. Si las expectativas son muy altas, y los recursos son suficientes... El 'hacerlo mal' ya solo depende de ti, y de ahí viene ese pánico o ese miedo al fracaso, porque aparentemente estamos educados para el éxito pero ha faltado algo... la preparación para el fracaso, para la pérdida o la frustración.

Decía un personaje de Isabel Coixet que las cosas que no nos decimos suelen ser las más importantes. ¿Si?

Sobre todo las cosas que no nos decimos a nosotros mismos. Para ser capaz de dialogar bien con otros antes hay que saber tener un diálogo personal que sea sincero y donde no dé miedo ver la realidad desnuda. Creo que nos autoengañamos mucho para evitar frustraciones.

¿Qué ventajas y qué inconvenientes le ves a las redes sociales en relación con nuestra forma de relacionarnos unos con otros?

De entrada yo siempre veo ventajas en todo canal de comunicación. Es una herramienta y, como tal, está llena de posibilidades. El uso que hagamos de ellas y cómo desarrollemos su potencial es responsabilidad nuestra. Lo interesante es experimentar, cuestionar, aprender y tomar postura. El aspecto más negativo de estas herramientas, para mí, no es tanto la invasión de la intimidad (como temen algunos) sino que al proliferar los canales, los mensajes y los soportes, se deje de desarrollar el contenido. Y la velocidad es otro punto que me agobia... Junto a la comunicación inmediata y espontánea no debe dejar de existir esa otra comunicación reposada, fruto del ánalisis y la reflexión. Tenemos que hablar, sí, pero también es necesario tener tiempo para callar y pensar.

Otro  elemento fundamental de la obra son las dificultades que sufre la protagonista para relacionarse con otras mujeres, como por ejemplo con su hermana. ¿La relación entre las mujeres es especialmente conflictiva?

Para mí el problema de la relación de la protagonista con su hermana surge de la rivalidad, de esa difícil relación que es, precisamente, la de hermanos. En el seno de las familias se dan situaciones similares a las que pueden ocurrir en fuera de ellas pero con la cohesión implícita y el afecto como hilo conductor que lo complica todo, lo enreda y, a veces, lo hace más difícil de gestionar. Los roles familiares, las etiquetas, la presión de los padres o la sensación de invisibilidad dentro del entorno familiar me interesan mucho como potencial emocional que desarrollar y reflejar en una novela.

Los perfiles psicológicos están muy bien construidos en esta novela. ¿Cómo los diseñas?

Me interesan mucho las emociones y me fijo en toda la carga emotiva que me rodea. Soy un poco 'vampiro' de emociones y me gusta observar qué sentimientos generan determinados hechos, y cómo los viven las personas que me rodean. Supongo que de esta observación surge el modelo para después buscar coherencia en los personajes.

¿Tus personajes cobran vida propia cuando empiezas a escribir sobre ellos o ya tienes, desde el principio, muy detallado lo que les va a pasar en la novela?

Reconozco que soy muy planificadora. En esta novela quise hacer el experimento de improvisar y escribir sin solucionar previamente toda la trama pero fue imposible. A medida que escribía necesitaba saber muchos detalles de qué iba a ocurrir, e incluso, de qué había ocurrido previamente. Precisamente para que un personaje resulte coherente me preocupa mucho lo que ha vivido antes del momento que refleja la historia. Necesito saber quién es y de dónde viene, antes de poder ocuparme de hacia dónde va.

Tu anterior libro estaba destinado, fundamentalmente, al público infantil, y este está pensado para los adultos. ¿Te ha costado adaptarte a esta diferencia? ¿En qué has cambiado desde tu anterior novela?

En realidad han sido procesos tan diferentes que no ha habido necesidad de adaptación. El libro infantil fue un experimento muy concreto, una aventura graciosa que escribí por un motivo concreto y que me permitió conectar con las lecturas y autores que habían ido forjando mi personalidad lectora actual. Fue como 'devolver' a mi infancia parte de lo que todos estos libros de fantasía me habían dado. Este libro, sin embargo, es un trabajo presente y más conectado con quién soy ahora y el modo en el que siento y percibo las cosas. Sin embargo, no está publicado en orden, ya que hay otro libro entre ambos, que está casi acabado y que empecé a escribir antes que Ratones asustados. Espero que pueda ver la luz en algún momento.

¿Con qué dificultades se encuentra una escritora novel al querer publicar su primera o primeras obras?

La primera dificultad es la saturación del mercado. Este es otro problema generacional... todo está inventado, todo está lleno... parece que llegamos a un mundo sin hueco. No solo es difícil encontrar editorial, también es complicado acceder a un agente literario porque están saturados y la industria editorial, como otros sectores, está ahora mismo en un estado crítico y eso no ayuda. Cada eslabón de la cadena intenta salvar su parte del proceso y el autor no es la parte más fuerte de este entramado comercial. Si además no conoces cómo funciona toda esta maquinaria puedes sentirte perdida. Afortunadamente simpre hay luces en el camino y otros autores que te ayudan o te van dando información útil. Es muy bueno, como en toda profesión, aprender de quien lleva años trabajando en ello. Además, a pesar de las dificultades, la tecnología también nos va dando oportunidades nuevas y la edición electrónica, la impresión bajo demanda y miles de fórmulas son opciones para que si quieres escribir, escribas.

Comentaste en tu blog que estabas escribiendo esta novela. ¿Cómo influye la cercanía de los lectores al escribir? ¿Te afecta más su opinión o la de los críticos?

La experiencia con el blog fue una de las más gratificantes. Hubo mucha generosidad por parte de seguidoras del blog que se ofrecieron a leer el libro y lo difundieron y comentaron sus impresiones. Para mí esto ha sido lo más positivo de mi experiencia como autora. Una historia no tiene sentido si no hay un espectador, un lector o un testigo. 'Ratones asustados' no sería lo mismo sin la visión de cada persona que ha paseado por sus páginas. Ellos le han dado vida y me han ayudado mucho a descubrir los puntos fuertes y débiles de esta historia. Ha sido como un máster en creación literaria, solo por las ideas y el feedback que he recibido.

¿Tienes algún objetivo concreto, como escritora, que te gustaría alcanzar?

Una utopía: me gustaría escribir el tipo de libros que me gusta leer. Y, sobre todo, ser capaz de crear personajes reales con los que el lector pueda identificarse y pueda sentir como algo propio y cercano. Que disfruten con la lectura. Que el libro les abra la puerta a una realidad paralela en la que perderse, refugiarse o encontrarse.

¿Tienes algún mensaje que quieres transmitir con esta novela y en general con tu obra?

Me gusta que la literatura y la comunicación, en general, sirvan para hacernos ser conscientes de cosas que nos pasan desapercibidas, especialmente el aspecto emocional de nuestro comportamiento. Las emociones lo impregnan todo y no prestamos mucha atención a la necesidad de aprender sobre ellas. Las damos por hecho, las trabajamos poco... Muchas decisiones importantes las tomamos solo por presión emocional y no somos conscientes.

Además de novelista, eres periodista, pero, ¿te gustaría poder ganarte las lentejas exclusivamente escribiendo?

Que tu mayor afición se convierta en tu medio de vida tiene el aspecto positivo de poderte dedicar a ello al 100% pero también convierte un fin en un instrumento y pierdes libertad creativa o,al menos, se carga con una preocupación productiva añadida. Tener una profesión como el periodismo, que no está alejada de la literatura, y poder compatibilizarlo con escribir, es una combinación bastante buena. La faceta laboral queda vinculada a un ámbito más productivo y rentable, y esto permite que la parte creativa pueda desarrollarse con la libertad máxima de no depender de ella para obtener nada a cambio. El punto débil de este tandem, obviamente, es el tiempo. Es difícil poder tener el tiempo suficiente para mantener las dos actividades.

¿Se nota que eres periodista en tu narrativa?

Supongo que puede influir en la capacidad de usar el lenguaje (trabajar comunicando y escribiendo da cierta agilidad con las palabras), pero sobre todo lo noto en mi necesidad absoluta de estructurar las historias. Soy incapaz de improvisar escribiendo y necesito que la historia, como ocurre con un texto periodístico o informativo, tenga orden, tenga estructura y una trama equilibrada. De hecho, cuando analizo lo que he escrito y encuentro fallos, mi mirada va inevitablemente a la parte 'técnica' del asunto... el equilibrio del ritmo, el juego entre lo que se cuenta y lo que dejas fuera, el orden narrativo, la estructura de la historia... Creo que es resultado de esta deformación profesional que no es fácil perder.

Ratones asustados, de Marta Reguero. Ediciones Atlantis.

 

Marta Reguero: escribiendo el habla