Autor de Perdita Durango, La ciudad de los fantasmas y dos de las más aclamadas películas de David Lynch, Corazón Salvaje y Carretera perdida, acaba de presentar en España su libro de poemas Las cuatro reinas. un outsider en toda regla.
Poemas herederos del mejor “realismo sucio”, de atmósferas sórdidas y ambientes despiadados que dejan la piel hecha jirones. Pero Barry Gifford (Chicago, 1946) es, además, un reputado autor de teatro, guiones, novelas, cuentos, biografías, ensayos… Hablamos, no lo olvidemos, de uno de los herederos más destacados de la Generación Beat, que perfuma sus páginas de violencia, racismo, marginalidad y fundamentalismo variado. Sus poderosas creaciones-recreaciones, visitan nuestras librerías por partida doble. Estos días se publica también en España su nueva novela Una puerta al río, donde recrea su atípica infancia y adolescencia.
¿Qué son Las cuatro reinas?
Lo que he pretendido con estos poemas ha sido dar vida a los personajes de las fotografías de David Perry. Eran realmente ellos los que hablaban y contaban las historias. Yo, simplemente, les he dado voz. Todo viene de una colaboración anterior entre Perry y yo para un proyecto de una galería de arte. Nos fuimos a la frontera de México con Estados Unidos y, mientras él se encargaba de las fotografías, yo escribía los textos. De todas esas fotos, algunas sobraron y se han utilizado para Las cuatro reinas. En cuanto al título del libro responde al nombre de un bar de putas muy especial que había en Tijuana (México). De hecho, quise comprar el cartel luminoso que lo anunciaba, una vez hubo cerrado el local, pero estalló una gran tormenta y se rompió en pedazos. Así que me quedé sin él.
Como guionista, ¿se considera un villano en Hollywood?
Antes que villano, me considero un outsider. Estoy al margen de la industria y lo establecido. Creo que cuando alguien viene a mí para proponerme algún proyecto, no espera tener un film con actores o actrices tipo Julia Roberts. Eso, seguro.
¿Con qué adaptación cinematográfica de su obra se siente más identificado?
De Matt Dillon y David Lynch, sólo puedo decirte que son muy buenos amigos míos. Pero, respecto a Álex de la Iglesia no puedo decirte gran cosa, pues no tuvimos mucho contacto. Sí trabajé con Bigas Luna, ya que fue el primer director para Perdita Durango, pero abandonó el proyecto. De todos modos, como guionista, siempre intento dar a cada proyecto la visión y particularidades de sus directores. Así es como entiendo yo mi trabajo.
¿Le gustan las atmósferas atípicas, extrañas y algo mugrientas?
Las personas que me sugieren algo son las que se posicionan en el filo, justo al margen de lo establecido, y que, de algún modo, llevan una vida peligrosa. Es la gente que me interesa y, por lo tanto, es la gente de la que escribo. No llevan vidas ordinarias y por eso resultan tan interesantes.
¿Se refugiaron los literatos malditos bajo el paraguas de la Generación Beat?
Fue un invento de Allen Ginsberg y sus amigos, una marca conveniente y vendible que agrupaba la literatura creada por ellos. Lo bueno es que rechazaban el academicismo de la época, pero se convirtió en moda y, como tal, pasó.
Su padre, al que dedicó su novela El padre fantasma, fue gángster en Chicago. ¿Hay algo más novelesco que esto? ¿Qué aprendió de de él?
Mi padre murió cuando yo apenas tenía 12 años y no convivimos mucho. Años más tarde quise saber quién era mi progenitor. En Estados Unidos, afortunadamente para mí, tienen lo que se conoce como “archivo FBI” donde puedes encontrar todo tipo de información sobre cualquier persona. Así que pude ver desde los datos correspondientes a sus arrestos, a sus estancias en prisión y los cargos por los que estuvo encerrado. Todo esto me permitió tener una visión más amplia sobre él. Pero lo interesante de su vida como gángster, sin duda, era el lenguaje que utilizaba con sus amigos mafiosos. Hablaban en clave, para que nadie ajeno al “negocio” les entendiera, así que yo intentaba prestar toda la atención posible y descifrar lo que decían. De eso aprendí mucho.
¿Cómo percibe la violencia?
Si lees la Biblia, sobre todo el antiguo testamento, te das cuenta de que la violencia ha existido desde los albores de la humanidad. Yo definiría la Biblia como la gran novela negra. Solía leerla mucho y es, claramente, fuente de inspiración a la hora de escribir mis novelas.
Si hablamos de la política de su país y lo trasladamos al mundo del cine, ¿sería Bush el malo de la película? ¿Qué opina de Obama y la señora Clinton?
Bush es peor que el malo de la película. Mucho peor. Respecto a Obama frente a Clinton, te diré sinceramente que voté por el primero. Estamos viviendo momentos difíciles. Como país no podemos permitirnos tener otro gobierno republicano. Sería la muerte de la democracia.
¿Camina por el lado salvaje de la vida?
Es como vivo. No podría hacerlo de otra manera.