El norteamericano Henry J. Darger vivió durante gran parte del siglo XX a la sombra de una enfermedad mental no diagnosticada que le recluyó en una habitación de alquiler donde se dedicó a escribir sin descanso y con tesón. Nunca mostró su obra, y tras su muerte, el dueño del edificio donde vivió encontró un tesoro: miles de páginas que narraban una historia fantástica de épicas dimensiones además de cientos de cuadros de proporciones y colores exorbitantes.
aSi hablamos de records en el mundo del arte es ineludible hablar de Henry J. Darger, pintor y escritor outsider que se dedicó en cuerpo y alma durante la mayor parte de su vida a gestar y dar a luz una de las obras en prosa más largas de la historia: la novela de 15.145 páginas mecanografiadas a un espacio por las dos caras titulada The Story of the Vivian Girls, in what is Known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinian War Storm, Caused by the Child Slave Rebellion. La longitud del título es parejo a las dimensiones de la alucinada obra del artista, que vivió solo y encerrado en una habitación en la zona norte de la ciudad de Chicago y que sólo salía de casa para asistir a su triste trabajo de limpiador en un hospital y para visitar una iglesia cercana, en ocasiones hasta cinco veces al día. Nadie conocía a Henry realmente porque nunca nadie reparó en ese anciano solitario de ajado abrigo que meditaba y hablaba solo mientras recogía de los contenedores de basura libros, cómics o periódicos de los que extraía imágenes para hacer sus collage. Henry Darger, además de redactar esta larguísima novela y un libro autobiográfico titulado The History of my Life, muchísimos tomos de un diario y un libro en el que entablaba un diálogo ficticio con el hombre del tiempo cada día durante diez años titulado The Weather Reports, también pintaba.
Sus cuadros, de enormes dimensiones y, en muchas ocasiones pintados por las dos caras, ilustran su extensa novela que jamás ha podido ser publicada debido a la enormidad de la empresa. La trama de la novela es igualmente sorprendente. Siete niñas princesas de un reino de un planeta imaginario luchan incansables contra adultos sanguinarios que se dedican a perseguir, esclavizar, torturar y asesinar niños. Henry Darger perdió a su madre, ésta murió dando a luz a su hermana cuando el artista tenía sólo cuatro años. La niña fue dada en adopción y al poco tiempo Darger fue ingresado en una institución mental para niños. Se especula que la pérdida de esa hermana desconocida y su infancia de privaciones y maltratos en esa institución mental le obsesionaron hasta el punto de consagrar su vida a narrar las heroicidades de las siete Vivian Girls, valientes y cristianas defensoras de los infantes. Nunca trató de publicar ni mostró a nadie su secreto. Esas fabulosas acuarelas y sus maravillosos escritos son el legado del hombre enfermo y solitario que no hizo más que escribir y crear incesantemente sin esperar rédito alguno. Un ejemplo de honestidad, inquietud, perseverancia y pasión.