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ilustración del artículo Jaeggy vs Kristof por Nuria Cuesta

Jaeggy vs Kristof

Literatura

Parecidos razonables

Dos escritoras con mundos extrañados y fantásticos. Niños abandonados a su suerte, gemelos idénticos, con mentes adultas y floridas encerradas en sus pequeños cuerpos. fleur Jaeggy y agota Kristof han sabido plasmar en sus novelas el fantasmagórico paisaje de la infancia. Y lo han hecho con un estilo y unos personajes tan parecidos que se tocan por las puntas sin llegar alcanzarse.

Uno no alcanza a comprender bien las dimensiones de la palabra intertextualidad hasta que se encuentra con un caso práctico, evidente, y difícilmente obviable. El intertexto, siempre que no se trate directamente de plagio, como ocurre en numerosos casos, siempre es un misterio arbitrario sujeto a nuestra apreciación y a nuestra experiencia personal como lectores. Agota Kristof (Csikvand, Hungría, 1935) y Fleur Jaeggy (Zurich, 1940) comparten coincidencias precisas, tanto en su obra como en su vida. Nacieron con muy pocos años de diferencia. Ambas se exiliaron, la primera de Hungría a Suiza, y la segunda de Suiza a Italia. Ambas dejaron su lengua materna para escribir, la primera en francés y la segunda en italiano. Y ambas comparten un estilo seco y depurado, conciso y cortante, que Joseph Brodsky definió, en el caso de Jaeggy, como “el buril de un grabador”.

Lo curioso del asunto es que las dos escribieron un libro sobre hermanos gemelos. Fleur Jaeggy publicó en 1971 El ángel de la guarda. Un librito breve y extraño en el que Jane y Rachel, dos hermanas de cinco y siete años, idénticas físicamente, conversan encerradas en una casa bajo la vigilancia de un tutor asombrado por la inteligencia desorbitada de las niñas. Sus charlas son de lo más metafísicas y misteriosas, las pequeñas son inquebrantables en sus juicios e inseparables. Dos espejos simétricos adornan su habitación. En 1986, Agota Kristof publicó El gran cuaderno, primer libro de una trilogía que ha visto la luz por primera vez en castellano en este 2007 bajo el título Claus y Lucas (Aleph).

En El gran cuaderno, Kristof nos presenta a Claus y Lucas, dos gemelos de seis años que son abandonados por su madre en casa de su maligna abuela y que, al igual que Jane y Rachel, están dotados de una madurez y de una capacidad intelectual asombrosa. Las coincidencias no se acaban aquí, el libro más aplaudido de Jaeggy, Proleterka (Premio Viareggio 2002) también tiene a una niña como protagonista, y esta niña, al igual que Claus y Lucas, también vive con su abuela, una mujer fría y maniática que le hará la vida imposible. Pero este libro es posterior al de Kristof. Así que el préstamo es mutuo. Es difícil saber si estas autoras, gemelas en su estilo despojado y que comparten también una sensibilidad gélida, se han leído mutuamente. Pero es razonable pensar que sí. En cualquier caso, todos los locos transitan los mismos senderos: escritoras gemelas que escriben sobre hermanos gemelos con un lirismo hermanado. ¿Quién da más?


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Por Ana S. Pareja
Foto: NURIA CUESTA
Revista 74 (15/05/2007 a 15/06/2007)


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