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Christine Smith

CHRISTINE SMITH

Entrevista de música

Alma de blues

Mientras Serge y David Bielanko, líderes de Marah, hablan de los caganets que han descubierto en el mercadillo navideño de la Plaza Mayor, Christine Smith, la “chica para todo” del sexteto, apura un café en un hotel de la calle Montera. Su imagen sexy e informal disfraza a una mujer inquieta y con gran vocación creadora.

Christine Smith resulta infinitamente menos frívola que su homónima, la pelirroja y exuberante chica Playmate. Es además muchísimo más poliédrica que su tocaya, la candidata del Libertarian Party a las elecciones presidenciales de Estados Unidos del presente ejercicio. Y es que esta nativa de Queens, el feudo de los malogrados Ramones, reune todas las papeletas para ser considerada como una artista renacentista. Ha desarrollado parte de su carrera en las filas de la banda de Jesse Malin. Y ahora milita en Marah, la camaleónica banda de rock, que acaba de publicar Angels of Destruction! (Munich Records, 2008).

“No es un disco conceptual - explica la artista neoyorkina mientras apura un cigarrrillo con fruición - Es definitivamente mucho más rock que If You Didn’t Laugh You’d Cry o Float Away Deconstructed, los discos anteriores. También tiene mucha influencia del funk y del jazz. Habla de la lucha interior de los hombres y está repleto de imágenes y símbolos”. Como los cafés y las esquinas desde los que se ve el discurrir de la vida sin sobresaltos y atrincherado tras la silla de espectador. O las alusiones a ciudades españolas como Zaragoza, en Santos de Madera, y Madrid, en Songbirdz. Lugares que ocupan un lugar preferente en los corazones de los de Philadelphia.

“La letra de Santos de Madera describe nuestras andanzas por la ciudad aragonesa y la visita a la catedral. Estuvimos allí con Christian, nuestro manager. Madrid es una ciudad muy bella, como su gente, su cultura y su forma de vida. Es un sitio muy vivo que me recuerda mucho a Nueva York. Songbirdz representa el estar lejos de tu casa y el anhelo de regresar”. Su primer encuentro con sus actuales compañeros de formación fue de lo más circunstancial. ”Hace cuatro años Jesse Malin me presentó a Dave Petersen (batería) y Adam Garbinski (guitarrista). Estaban tocando en Philadelphia con su banda paralela Squad Five-O”. No extraña que se quedaran prendados de la versatilidad que se gasta Smith a la hora de encarar instrumentos tan dispares como el acordeón, los teclados o la batería. Habilidades que la convierten en una rara avis dentro del pelotón femenino del rock. “Estudié piano cuando tenía cuatro años. El único piano que había en el barrio entonces estaba en la iglesia, y mis padres me compraron uno. Al principio aprendía de forma autodidacta y luego de manera académica”.

Dos años y medio en el seno de la banda de los hermanos Bielanko le han otorgado a Christine unos galones que se antojan decisorios a la hora de asignar las rúbricas de un material que gasta más pomposidad y lustre que el de antaño. “En Marah puedo expresar libremente mis propias ideas. Toco el piano y los teclados, pero también me hago cargo de la batería, el autoharpa, el clavinete, las campanas o el acordeón. Aporto mucho con los arreglos y el acabado de las canciones”. Tal vez la mudanza del grueso de la banda a la Gran Manzana contribuya notoriamente al nuevo aroma que respiran las canciones. “Vivo en Brooklyn, un barrio que me ha influenciado mucho. Harlem es más jazz en cuanto a música. Brooklyn es una mezcla de todas las etnias que cohabitan en la ciudad”.

Bajo su halo beatnick se esconde un universo interior de lo más profundo. Y Tomorrow Blues, su primer disco en solitario, publicado en 2006 en PHIdelity -el sello de Chris Gates (Junkyard) - lo refleja. Canciones como la humeante Evil, con ecos de música de cabaret y el jazz de Nueva Orleans; Down The Street, donde se refleja un trazo espectral y nocturno, similar al de Tom Waits en discos como The Heart Of Saturday Night o Closing Time; o Red Trycicle, en la que un piano tenue y las evoluciones de la voz apuntan a la suntuosidad de Tori Amos. “Fue difícil reunir las ideas de toda mi vida en el disco. Es un álbum romántico donde el amor constituye la principal fuente de inspiración. Lo grabé durante ocho días en Brooklyn con Kirk Henderson, el bajista de Marah. Las canciones salieron casi todas a la primera toma. Grabamos cada instrumento en distintas habitaciones: la guitarra en el cuarto de baño, la percusión en la cocina...Cuando escribo para mi siento una responsabilidad distinta a cuando lo hago para Marah”. Pese a haber hollado en contadas ocasiones la piel de toro, Christine recuerda las bandas foráneas con las que ha actuado: “Conozco a The Right Ons y a Nacho Vegas”. 

Marah el 27 de febrero en Joy Eslava 


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Por Miguel Angel Sánchez Gárate.
Foto: REBECA GARCÍA
Revista 82 (15/02/2008 a 15/03/2008)


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