Leonor Watling. Foto: Luis Gaspar

Marlango

Desmitificar la felicidad

La vida en el árbol es mucho más feliz porque no está contaminada por la presión y el bullicio. Todo es mucho más luminoso. Lo sencillo adquiere un valor superior y se convierte en canción. Por eso, el nuevo y cuarto disco de Marlango se titula así Life in the treehouse (Universal). Leonor Watling, Alejando Pelayo y Óscar Ybarra nos abren los oídos para escuchar la felicidad dándole al play.

¿Qué tiene este disco que no tuvieran los tres anteriores?

Alejandro: Felicidad, alegría, luz, canciones más sencillas y más divertidas de tocar, esperemos que también de escuchar y una sensación de ligereza, de que las canciones no pesan tanto, de que las cosas no son tan importantes. La necesidad de capturar los momentos bonitos que hemos tenido en estos dos últimos años.

 

¿Tenéis un local alquilado donde os reunís para componer y ensayar?
Leonor: No tenemos local.  Cuando quedamos, lo hacemos en el estudio de Alejandro o donde haya un piano.

 

 

Alejandro: En este disco hemos trabajado mucho por separado. Óscar vive en Gijón, Leonor y yo hemos sido padres, hemos tenido otras tareas en el día a día. Nos hemos juntado cuando hemos tenido material para enseñar a los otros. Es la primera vez que hemos trabajado así. Antes quedábamos para recorrer el camino juntos desde el principio. En esta ocasión, nos juntamos quince días de julio en Sepúlveda, en una casa de campo y allí pusimos todo sobre la mesa para ordenar y darnos cuenta de que con las canciones que teníamos, debíamos meternos en el estudio y grabarlas. No había que intentar nada, ni arreglar nada que no estuviera ya en la canción; lo que es mucho más sencillo pero a la vez requiere un esfuerzo distinto pero no menos contundente.

¿Qué han aportado cada uno de los colaboradores al disco que no hubiera sido suficiente sólo con Marlango?
Leonor: Las colaboraciones vienen de la suerte que tenemos de tener amigos con tanto talento y tan generosos. Gente que se acerca a las canciones, a veces con una perspectiva mucho más clara que nosotros que estamos muy metidos. Por un lado, son esas ganas de compartir lo que estás haciendo con compañeros músicos que sabes que le van a dar otro aire. A veces la colaboración viene porque escuchas algo que necesitas que alguien toque o porque sabes que falta algo y no sabes lo que es, o porque te apetece mucho colaborar con alguien y le enseñas la canción a ver qué se le ocurre. Éste es el caso de Suso Sáiz, que colabora en todos los discos. Los músicos con lo que tocamos también son colaboradores, son gente que se acerca a las canciones con mucha generosidad. Tenemos la suerte de conocer a Leo Sidran que es un músico increíble e hijo de Ben Sidran, entonces cuando escuchamos el blues se lo enviamos a ver si podía hacer algo y cuando nos la devolvió era increíble lo que había hecho. A Rufus le enviamos tres canciones, para que hiciera lo que quisiera.

Alejandro: Cada uno tiene una forma muy personal de entender su instrumento y lo que hace en una canción que no es suya. Es de mucho nivel, mucha generosidad y de mucho talento. Pereza, Jorge Drexler,..., no han hecho en nuestras canciones lo que ellos suelen hacer en las suyas; Pereza podrían estar más cerca, pero Jorge se acerca a la canción como un observador y a lo mejor, si fuera suya él haría otra cosa pero intenta darle a la canción lo que cree que es mejor teniendo en cuenta lo que él sabe hacer. Con ellos las canciones son mejores. Sólo podemos decir gracias y si nos llaman para hacer lo mismo pero al revés, intentaré estar a la altura de esa generosidad porque tú tienes una forma de entender la canción, pero cuando la canción no es tuya debes tener respeto. Hay una cosa que dice Pablo Novoa que me encanta “si me has llamado a mí, es porque quieres que haga lo que sé hacer.â€

Si alguna de estas colaboraciones no os hubiera gustado, ¿Qué hubierais hecho?

Alejandro: Si Rufus te manda algo que es aberrante y totalmente perjudicial para la canción, lo vas a poner igual.

Leonor y Oscar: No, no estamos tan de acuerdo.

Alejandro: Generaría un problema. La suerte o la ventaja y lo maravilloso de esto es que la canción estaba terminada sin él. No daba un duro porque llegase a tiempo, porque el tipo está grabando su disco, y en un momento personal difícil en el que su madre falleció, lo último que le apetecería hacer, sería meterse a hacer una colaboración de un grupo. Pero cuando llegó lo pones encima de la canción y todo respira, se convierte en más delicado y contundente a la vez, sin haber utilizado ningún elemento agresivo para la canción, porque lo que ha aportado es un coro muy discreto y una melodía con la mano derecha del piano. Hay algo mágico, y de lo que habla esto es de que el tipo es un crack. Es de mucho nivel.

¿A qué responde el título del disco?

Óscar: Es como estar en un lugar alejado a unos metros de la tierra y puedes ver las cosas con perspectiva. Te alejas del ruido, del bullicio de la gente, del movimiento. Como cuando éramos jóvenes, que te puedes recrear en cosas simples. Se trata de poder separar lo que realmente es importante.

Leonor: Jóvenes somos.

Oscar: Bueno cuando éramos niños.

Leonor: No hay ninguna canción que se llame así. Lo que todas las canciones tienen en común, lo que nos gustaría y lo que es verdad, es que todas las canciones vienen de un lugar, de donde juegas, de donde las cosas no son importantes y a la vez, es lo más importante, ese espacio y ese tiempo.

Alejandro: No sólo el lugar físico e imaginario, sino también con la aspiración de la pregunta “¿Qué te gustaría ser de mayor?†que se le suele hacer a los niños, pero cuando eres un poquito más mayor, la respuesta correcta para nosotros en este momento es “ser alguien que tiene una casa en el árbolâ€. Lo que significa que tienes el tiempo para poder subirte y poder perderte ahí. En una sociedad que lleva un ritmo tan agresivo, puedes decir, no juego, juego a lo mío y en un sitio en el que yo decido cómo son las reglas.

¿Esta profesión os lo permite?

Alejandro: A ratos sí. Con el peligro y el riesgo del síndrome de Peter Pan, pero a las canciones les viene fantástico. Mientras sepas separarlo claramente y sabiendo que tu oficio pasa por crear canciones y jugar a eso, y luego en tu vida personal y cotidiana cuando no estás en un escenario, no seas un gilipollas, a nuestras canciones les va muy bien el componente naif e ingenuo. Todo lo que creo que hemos conseguido con este disco es desdramatizar, quitarnos el abrigo, abrir la ventana y que entre el sol. Estoy contento con el resultado porque es por donde creo que deberíamos ir en el futuro, siendo muy honestos con las canciones y no dando todo por bueno, pero te reporta muchas más satisfacciones que las canciones de pico y pala que tienes que pelear mucho y que la estructura es muy importante, y el arreglo...no estamos haciendo ópera, es música popular.

Leonor: Depende del momento. En este momento estamos en esto, en otros momentos te da más placer trabajar un canción mucho más.

Alejandro: En otros momentos necesitábamos canciones más complejas, ahora las necesitamos más sencillas. La diferencia es estar tocando y estar preocupado de tocar bien, o estar tocando y disfrutando y poder mirar a la gente.

Cuando arrancó Marlango las notas de prensa decían que compartías con Tom Waits la pasión por la noche, el humo y los sonidos oscuros. ¿Sigue siendo así, aunque el disco sea más luminoso?

Alejandro: Como oyentes de música, nos gustan muchas músicas y que nadie me quite mis discos de PJ Harvey, Sigur Ros, o de gente que lo pasa fatal porque necesitas esa música, o el disco Bubble Gum de Mark Lanegan que es super oscuro y me chifla. Pero también poder ponder a Schumann.

¿Habrá espacio para un poco de ruidismo en Marlango?

Alejandro: En directo, algunas canciones se embrutecen y a lo largo de la gira se van convirtiendo en un niño de esos que no se quiere lavar, que tiene sangre seca en las rodillas y acaba siendo de los que tiran piedras al público. Pero de momento, hemos intentado que estén todos duchaditos, peinados y con colonia.

¿Saldrá Marlango fuera de España?

Alejandro: Parece ser que vamos a Argentina, a Francia y Alemania otra vez, pero siempre intentando dejar claro que muchas veces parece que los grupos deciden dónde van a tocar, pero no es así. Los Rolling Stones o U2 deciden dónde quieren tocar, pero nosotros vamos donde nos inviten, donde nos llamen. Siempre con la sensación de que somos el invitado extraño en los carteles; en un festival de jazz no somos una banda de jazz pero tocamos y nos lo pasamos bomba, en un festival indie hay gente que tiene mucho más flequillo, más guitarras y con otro look, otra estética y otra canciones pero nosotros también encajamos y con la libertad que te da de ser el invitado extraño que puedes hacer lo que quieras. Y ojalá nos llamen de Berlín, de Buenos Aires y de Soria...para hacer giras raras, porque es muy divertido viajar y cambiar de espacio y de país y a las canciones y a nosotros nos viene fenomenal.

¿Seguís teniendo público en Japón?

Leonor: Veremos si con este disco nos vuelven a invitar.

Alejandro: Veremos si se repite. Es una cosa que no depende de nosotros. El disco es igual de bueno o de malo, lo compren diez o diez millones eso no cambia. Que lo escuche alguien en el otro lado del mundo y le chifle a él y muchos más y que nos quiera llevar un promotor, es tan extraño que no puedes hacer nada ni para que eso pase en más países, ni para que no pase. Ojalá pase porque se trata de sumar experiencias y anécdotas pero no tiene nada que ver con nuestro trabajo, ni podemos hacer nada.

Habéis colaborado con Intermón Oxfam, cedido una canción para Bugaboo Red con el fin de eliminar el Sida en Ãfrica,....,¿ se trata de hacer más felices a los demás?

Leonor: Eso es mucho presumir.

Alejandro: Eso es mirar muy alto. La razón por la que uno hace las cosas tiene que ser mucho más básica, sin mirar a la derecha el símbolo “igual aâ€. No por una consecuencia.

Leonor: Con Intermón llevamos trabajando casi desde el principio, y con Bugaboo Red, cuando nos contaron todo, lo mínimo que te sale es ceder los derechos de la canción que te han pedido para ello. Simplemente porque ojalá que sirva para algo. En realidad es muy poco, pero si hay muchos pocos, con suerte hay algo más útil.

Alejandro: Se trata de que cada uno en la medida de sus posibilidades, aporte lo que pueda. Puede aportar mucho más Obama o Bono, que un grupo como nosotros, pero nos piden una canción por su puesto que lo cedemos, o colaborar en un concierto para recaudar fondos y lo hacemos.

Leonor: Es un mundo raro porque nos llevamos muy bien con IO, y a veces te dicen hay una presentación de niños soldados, y si no vienes tú, no va a venir nadie de prensa. Es muy raro, porque piensas que están viniendo por la razón equivocada, no deberían venir porque estoy yo, deberían venir por lo que estoy leyendo, pero si con ir, sale una reseña en un periódico, lo lee alguien y le hace pensar, ya está.

¿Qué os hace felices?

Alejandro: Yo soy muy vago. A mí, estar en casa con mi mujer, con mi hijo y con tiempo por delante sabiendo que tengo que madrugar al día siguiente. Con un bote de nutella, unos plátanos y unas mandarinas y un partido de la NBA. Eso y salir al escenario es lo que más me gusta.

Óscar: A parte de mi familia y mis amigos, dar un paseo con el perro por la playa que tengo al lado de casa (San Lorenzo, Gijón).

Leonor: A mí también, estar con mi familia y con tiempo por delante.

Alejandro: A algunas personas que conozco, estar sin hacer nada, les da pudor o sentimiento de culpa. Para mí es fundamental para lo que luego tenemos que hacer.

Leonor: También parte del proceso de escribir una canción es aburrirte, porque si no, nunca vas a escribir una canción. Perder el tiempo, estar con la familia, jugar, y tocar y escribir canciones. Cuando quedamos para componer, yo siempre tengo la sensación que vamos a pescar y estás tocando, y de repente pescas una canción; me dura la felicidad como tres días.

¿Os habéis perdido persiguiendo la felicidad, sin ver que la estábais viviendo?

Alejandro: Aquí es como cuando vas de viaje y el destino no es tan importante como el ir. Luego llegas y es un bajón, porque es el mismo tipo de sitio, las ciudades se parecen todas mucho, pero lo guay es ir.

Leonor: por eso a mí me gusta tanto ensayar porque es como ir.

Alejandro: a mí ensayar no me gusta nada. A mí me gusta tocar cuando hay gente.

Leonor: la felicidad me parece que es como las polillas y las velas. Me parece que hay momentos en los que estás lo suficientemente cerca, pero a la vez lo estás viendo tan cerca que si te acercas mucho te quemas.

Alejandro: el tema de la felicidad está mitificado como el orgasmo. No me he corrido pero puede haber sido la hostia. Parece que la felicidad es como pasar la meta, romper la cinta y sentirse feliz, pero entonces ¿qué?, casi conviene no pasar la meta e ir en el camino.

Leonor: Hay una canción en el disco Thanks someone tonight, que habla de tres momentos de felicidad. Duran muy poquito pero eso no quiere decir que no seas feliz. Sólo un tonto quiere ser feliz todo el rato. Me parece que te lleva a la frustración y a la tristeza.

Alejandro: Las definiciones de las cosas son personales, no son una plantilla que sirva para todos. Lo que a priori te debería provocar una sonrisa y la felicidad, te puede deprimir mucho. Georgie Dann cantando una de sus canciones de verano, a mí no me da ninguna alegría. Hay cosas que a priori no son tan evidentes pero que tú encuentras en ellas algo que te hace bien.

Leonor: La felicidad no tiene porqué ser Rafaela Carrá gritando, puede ser una alegría mucho más tranquila.

Alejandro: La euforia no es igual a felicidad. Estar bien o estar mal, reír o llorar, es igual de válido porque todo es necesario para lo contrario.

Marlango actúa el viernes 26 de marzo en el Teatro Circo Price (Heineken Music Selector) a las 21 horas

El martes 20 abril en el Liceu de Barcelona. Gran Teatre del Liceu. 21 horas.

Texto: Mónica Caballero

Créditos editorial de moda:
Fotografía: Luis Gaspar
Asistente Fotografía: Laura Cantero
Estilismo: Marian Beigbeder
Asistente estilismo: Ila Cheyenne
Maquillaje: Susana de Biedma
Producido por Fotosessions.es para LuisGaspar.com

Foto 1: Leonor Watling con vestido de rayas de Titis Clothing
Foto 2:
Leonor con chaqueta gris de lentejuelas Zadig&Voltaire
Foto 3:
Óscar Ybarra con chaqueta de G-Star · Pulsera del artista
Foto 4:
Alejandro Pelayo con polo de DavidelfíN · Gafas, reloj y sombrero del artista
Foto 5: Leonor con vestido de MCQ por Alexander Mcqueen


 

Entrevista a Marlango: desmitificando la felicidad

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