
El Duende nº 101: Fetiches
Los seres humanos somos, en mayor o menor medida, fetichistas al respecto de los objetos. Nos gusta atesorarlos, e incluso algunos llegan a idolatrarlos, elevándolos desde un estadio material y sensitivo, puramente funcional, a uno sentimental y, en casos extremos, espiritual. Para algunos puede tener más importancia, ser un valioso tesoro, una frágil postal escrita a mano por la persona amada que cualquier costoso producto sin emoción alguna asociada. La firma del creador, o bien la de quien ha poseÃdo ese objeto previamente, es clave a la hora de alcanzar ese estatus de fetiche. Porque no cabe duda de que lo verdaderamente importante nunca es el objeto.
Volver al sumario edición 101
Ilustración: Nuria Cuesta
|