El logotipo del Teatro de la Abadía, el de la ONCE, la editorial Anaya, el popular teléfono Domo de Telefónica, las cajas de huevos DAGU o los cajeros automáticos de Caja Madrid… A lo largo de tu vida has visto un buen puñado de imágenes y objetos que tienen algo en común: han sido diseñados por este madrileño sexagenario. Ha sido premiado, entre otros, por el exquisito Art Directors Club de Nueva York, Premio Nacional de Diseño (1989) y es el único profesional de nuestro continente que ha recibido la Medalla de Oro del American Institute of Graphic Arts, el mayor galardón en comunicación visual, que sólo ha sido concedido a cinco grandes maestros. Es además pintor y escultor, editor y ensayista. Por EG
Se le ha considerado como un precursor de la modernidad en el diseño español. A estas alturas, ¿qué cree que supone la idea de modernidad en nuestro país?
Construir una sociedad abierta y libre. Cuando Europa inauguraba la modernidad, nosotros vivíamos bajo una dictadura miserable de la que todavía soportamos coletazos.
Personalmente, ¿ha experimentado una vuelta a lo natural, a lo esencial?
Personalmente desde luego. Y colectivamente es evidentemente una tendencia.
En el diseño utiliza las herramientas digitales más avanzadas, pero para sus obras de arte permanece fiel a las clásicas. ¿Por qué?
Porque los lenguajes y estrategias de la plástica y el diseño deben ser diferentes y complementarios. Me temo que es una confusión que se da en algunos pintores, que actúan como gráficos, y de algunos diseñadores que se ven “artistas”.
¿Cómo interactúa en su caso su faceta artística y la de diseñador? ¿Cuál se beneficia más de la otra?
Para mí son las dos caras de una misma moneda. Cada una nutre y controla a la otra. Me encuentro muy a gusto en esta dualidad y creo que una cosa beneficia a la otra.
¿Algún diseño reciente de su estudio del que se sientan especialmente satisfechos?
Afortunadamente he conquistado una cierta autonomía y del estudio no sale nada que no nos guste a Oyer y a mí. Y desde luego, el más atractivo siempre, es en el que estás trabajando. Ahora hacemos una nueva Identidad Corporativa para la Universidad a distancia, la UNED, una nueva línea de botellas y etiquetas para unos vinos de Jumilla, la señalización del casco viejo de Bilbao…
¿Cuáles son los maestros a los que sigue admirando?
A Juan Sebastián Bach sobre todos y luego a Goya, a Kounellis, a Tibor Karman entre los colegas y desde luego a Zidane.
¿Alguna espinita clavada que no se haya podido quitar?
Hacer escenografías para ópera.
¿Alguna exposición a la vista?
En Nueva York, en la Galería Marlborough y una extensa antológica en el IVAM.