Advertimos. Carles Congost no es exactamente un fotógrafo. Estudió pintura en Bellas Artes, ha hecho video clips para Fangoria y Astrud, ha grabado varios discos con su grupo The Congosound- y se define como un “artista libre” que considera la fotografía “como uno de los pilares” de su trabajo. Su principal maestro, cuenta, es la intuición. Aunque no deja de agradecer los años en la facultad o el haber colaborado con multitud de artistas y comisarios. Sus trabajos han sido expuestos en templos del arte de vanguardia como el PS1 del MOMA de Nueva York, el parisino Palais de Tokyo o el Espacio Uno del MNCARS, entre muchos otros.
¿A quiénes nombras entre tus maestros?
A pesar de todas sus carencias, agradezco muchísimo el tiempo invertido en la facultad especulando sobre problemáticas artísticas. Mis profesores consiguieron que desarrollara un sentido crítico al margen de tendencias y soportes. Aparte de mi experiencia universitaria, tuve la suerte, al principio, de poder trabajar con gente tan brillante como Manel Clot o Mar Villaespesa, que me ayudaron a proyectar mi potencial. A partir de ahí, la experiencia me ha llevado a darme cuenta que el aprendizaje del arte no termina nunca.
¿Qué te han enseñado, y qué han aprendido ellos de ti?
Yo he aprendido de todos los comisarios con los que he trabajado y de las particulares visiones que tienen de un mismo trabajo. No es lo mismo participar en un proyecto de Rafael Doctor, como fue el caso de mi exposición en el Espacio Uno del MNCARS, que en otro de Frederic Montornés, Arakis o Rosa Martínez. De estos contactos surgen multitud de ideas que revierten en ambos lados.
¿Qué no se aprende de un maestro? Aunque suene a tópico, cada uno tiene que hacerse su propio camino. La búsqueda de un proyecto personal es la parte más importante y la más compleja en el proceso de formación de un artista.
¿Qué tienen tus trabajos de las personas que te han enseñado?
El aprendizaje no es una cuestión solamente académica. En mi caso, el interés natural por ciertas cosas ha sido esencial. Mi trabajo tiene una base muy intuitiva, muy vivencial.
¿Te envidian? ¿Les envidias? ¿Hay envidia en el mundo del arte?
La envidia en el arte es sólo una consecuencia de la desinformación o de la mala información que transmiten algunos medios. La carrera del artista no se basa en el éxito inmediato. Se tiende a vender al artista joven como a un triunfador y eso no es cierto. Una cosa es Fernando Alonso, David Bisbal o Ferran Adrià, otra muy distinta la realidad del arte español.
¿Te consideras fotógrafo? ¿Artista? ¿Videocreador?
Un artista libre de utilizar todos aquellos medios y técnicas que favorezcan la consecución de una idea. No tengo ningún interés en definirme más allá de eso.
¿Para qué sirve tu arte?
No tengo ni idea de para qué sirve mi arte, en la misma medida que no tengo ni idea de para qué sirve el arte en general. Realmente no creo que debamos pensar el arte en términos de utilidad o eficacia.
¿A quién puede enseñar?
A todo aquel que tenga predisposición para que esto ocurra.
¿En tu éxito, ha habido suerte, padrinos o trabajo?
En mi relativo éxito ha habido de todo, menos privilegios. Mis proyectos, por muy estúpidos que les puedan parecer a algunos, son toda mi vida y no me cuesta sacrificarme cuando es necesario. Además, me tienes que creer si te digo que tengo muchísima paciencia.
¿Cómo ves el futuro?
Esto no ha hecho más que empezar.