Dentro de nuestra colección de portadas de diseñadores, la de esta edición especial ha sido elaborada por Sonia Díaz y Gabriel Martínez, del estudio LSDspace, quienes nos comentan algunas claves sobre su trabajo.
En vuestro trabajo predomina el diseño tipográfico. ¿Podéis decirnos alguna tipografía que quizá esté ante nuestros ojos sin que lo sepamos? Nuestros proyectos más relevantes se han centrado principalmente en la investigación experimental y en el tratamiento tipográfico más conceptual, por eso tal vez sólo hayan sido vistos en espacios muy especializados y fuera de España. Por ejemplo en 1000 Types Treatment, F30, The design of dissent, Font Aid III: Fleurons of Hope, a Collaborative Typeface, Building Letters...
¿Cuál es la tipografía que más os gusta? No tenemos ninguna especial. Pero nos interesa el trabajo de Adrian Frutiger, en nuestra opinión, el mejor diseñador de tipos del siglo XX. Su mayor logro fue la creación de uno de los tipos más famosos de todos los tiempos, Univers, para el que ideó un ingenioso sistema de numeración donde diferencia los 21 pesos y anchuras. Esto significó un hito en la denominación y catalogación de tipos. Adrian Frutiger ha diseñado muchas de las tipografías que todos utilizamos.
¿Cuántos sentimientos se pueden expresar con una tipografía? Todos. La tipografía es un medio no un fin. Nos permite expresar ideas, definir conceptos, comunicarnos con otras personas. El problema no está en el potencial de la tipografía sino la capacidad de expresión que posea el diseñador y el cliente. Esto lo describe de una forma muy clara el filósofo Vilém Flusser en su libro “Filosofía del Diseño” cuando dice “tener ideas no escritas, no expresadas, significa tener nada. Quien asegura que no consigue expresar sus pensamientos está diciendo que no piensa.” Para nosotros diseñar es una respuesta a una necesidad de expresión, de pensar la forma y dar sentido a la realidad.
También os van los logotipos. ¿Dónde radica su misterio comunicativo? No hay misterio. El problema de la comunicación estriba en la adecuación entre el diseño y las ideas que transmite. Todos tenemos imágenes mentales, el asunto es visualizar y posteriormente formalizar esos contenidos de una manera óptima, es decir, darle la forma adecuada. Por ejemplo, la marca de Chanel huele tan bien como el perfume que representa, esto es armonía entre forma y contenido. Esencialmente, lo que define a un símbolo no es su apariencia sino lo que expresa. Por otro lado, el hecho de que algunos de los mejores símbolos sean imágenes simplificadas confirma su efectividad.
¿Logotipo y diseñador favorito? Hay dos símbolos que nos fascinan, las banderas de Japón y Suiza. Ambas son simples, impactantes y eficaces. Son diseño en estado puro. Y tenemos tantos diseñadores favoritos que si tratáramos de nombrarlos no cabrían en esta página. Hemos aprendido mucho son la suiza Rosmarie Tissi y el japonés Tanaka Ikko.
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