[ Noticias y Destacados ]







[ Revista y Sumarios ]


Ya en la calle el número 85.  más  info 

[ Otros Duende ]
Premios Anuaria
Aeepp
[ Inicio - Revista . Noticias ]
foto de Matías Costa

MATÍAS COSTA

La foto más triste que ha hecho, la de la separación de unos amigos en un centro de inmigrantes en Italia. Las que más ha vendido, las de H20, un proyecto sobre balnearios en Hungría. La más peligrosa, en Ruanda. ¿La peor?, “casi todas”.

Matías Costa se ríe de los récords pero reconoce que se encuentra entre esos artistas a los que el éxito les ha llegado demasiado pronto. A los 18 ya trabajaba para El País. Con 26 tenía un World Press Photo y participó en el Joop Swart Masterclass. Ahora colabora habitualmente con Newsweek, The New York Times o Le Monde Due. Su obra se ha visto en PhotoEspaña, la Bienal de Moscú o el Centro de la Imagen de México DF y está presente, entre otras, en la colección del Ministerio de Cultura. Y dice que aún le queda por hacer. “Para mí el récord sería dedicarme sólo a lo que me apetezca”.

¿Te ha dado tiempo a batir algún récord?

Cada vez el mundo el que vivimos tiende más a eso. Cuanto más joven mejor, cuando más brillante, mejor… Creo que la vida es muy inestable y frágil y no se puede estar pensando en batir récords.

¿No te sientes obligado a ser “el más… algo”?

Al contrario. Por circunstancias de la vida mi trabajo ha tenido mucha repercusión, pero es un poco perverso, porque de alguna manera estás adelantando acontecimientos. Ahora estoy en una fase en la que cuanto menos récords, mejor.

Pero empezaste muy joven…

Empecé a trabajar y a saber que era esto lo que quería a los 18 años. Desde siempre he tenido alguna actividad creativa y vi en la fotografía un medio de expresión muy atractivo. Me pareció importante la inmediatez, la versatilidad y el que te llevara a muchos lugares.

¿Dónde te ha llevado la fotografía desde entonces?

Al principio me interesaba casi exclusivamente el fotoperiodismo. Con el paso de los años la evolución ha sido a una fotografía documental más libre, más evocativa y con más licencias creativas.

¿Qué marcas te han dejado otros fotógrafos?

En una época me influyó mucho Robert Frank, Egglestone, Antoine D’Agata… También gente del colectivo [NOPHOTO]. Todos me influyen y son mi inspiración.

¿Qué frentes tienes abiertos ahora?

En Fotonoviembre (Tenerife) voy a exponer Extraños, un proyecto sobre inmigración en las puertas de Europa. También estoy haciendo un proyecto sobre unos barcos abandonados en Gran Canaria, anclados, donde vive gente, y otra historia sobre náufragos en la Costa da Morte, que es algo mucho más evocativo, haciendo ese paralelismo entre naufragios reales y el naufragio vital de entrar en una crisis.

¿Has tenido alguna “crisis fotográfica”?

Tuve una muy profunda, fue el momento en el que di el paso del fotoperiodismo puro y duro a algo un poco más abierto. Nunca dejé de hacer fotos, pero las hacía con pocas ganas y se me notaba mucho.

¿Algún proyecto en Madrid?

Este año la agencia Magnum propuso el proyecto Madrid Inmigrante y la Comunidad quiso que entráramos fotógrafos de aquí. Elegí el sector de los inmigrantes jóvenes que han venido hace poco o de niños, porque me interesaba ese lugar intermedio entre dos culturas.

¿Qué hace reconocible tu trabajo?

Hay una cosa que busco siempre que es un punto de ambigüedad, que dé lugar a las interpretaciones. He oído decir que mis fotos tienen una carga humana importante. Soy una persona sensible y hay muchas situaciones que me hacen sentir cosas, y da la impresión de que eso se ve en las fotos.


ir a página: 1

Por Patricia Reguero
Foto:



[ Tienda El Duende ]
[ En esta entrega ]
[ Comentarios ]

[ Más Duende ]